Salta al contenuto
12 octubre 2026

Auriculares con jack renacen como accesorio de moda premium

Los auriculares con cable dejan de ser restos del pasado y se convierten en el accesorio de lujo que todos quieren

Auriculares con jack renacen como accesorio de moda premium

En muchos hogares existe un cajón lleno de objetos que, aunque han quedado obsoletos, todavía hacen ruido en la imaginación: teléfonos de tapa, cintas de casete y, sobre todo, un ovillo de auriculares con cable que parece imposible de desenredar. Hasta hace poco, esos cables eran considerados una molestia, pero hoy cuelgan de las orejas de cantantes, actrices y deportistas, convirtiéndose en el último grito de la moda.

El punto de inflexión se dio en 2016, cuando Apple decidió eliminar el conector de 3,5 mm de su iPhone 7, bajo el argumento de que el futuro del audio sería inalámbrico. Esa decisión sirvió de hoja de ruta para el resto del sector; según datos de septiembre de 2025, el 61,6 % de los smartphones presentados ya no incluía jack de audio. Aun así, la compañía mantuvo una salida de emergencia: los EarPods USB-C siguen a la venta por unos 20 euros, asegurando que el cable nunca desapareció por completo.

El regreso de los auriculares con cable

Los números hablan por sí solos. La firma de análisis de ventas minoristas Circana informó que, tras una caída prolongada, las ventas de auriculares con cable crecieron un 3 % durante todo 2025 y que, en las primeras seis semanas de 2026, sus ingresos aumentaron un 20 % respecto al mismo período del año anterior. Uno de los motivos principales es el precio: en 2025 el modelo medio costaba alrededor de 13 dólares, mientras que sus equivalentes Bluetooth rondaban los 99 dólares. Esa diferencia ha despertado el interés tanto de consumidores conscientes del gasto como de coleccionistas que buscan una pieza de nostalgia accesible.

Datos de ventas 2025-2026

El repunte se concentra en el segmento de gama media-baja, donde la oferta de cables supera a la de Bluetooth, y en el segmento premium, donde la ausencia de batería se vuelve un plus. Además, los datos revelan que la mayoría de los compradores son mujeres entre 18 y 35 años, pertenecientes a la generación Z, que se sienten atraídas por la estética retro y la sensación de “tener algo que tocar”.

Respuesta del mercado y de la moda

Las marcas han reaccionado rápidamente. Bose anunció su primer modelo in-ear con cable en once años, describiendo el lanzamiento como un “renacimiento cultural”. Por su parte, Nothing incluyó en su modelo Nothing Headphone (1) Pro la opción de alternar entre Bluetooth y conector físico, ofreciendo una solución híbrida que satisface a los puristas del cable y a los aficionados de la tecnología sin cables.

Nuevos modelos de Bose y Nothing

El enfoque de Bose combina la calidad de sonido característica de la marca con un diseño minimalista que evoca los primeros años del audio personal. Nothing, en cambio, apuesta por la estética futurista que la ha caracterizado, pero sin abandonar la practicidad del jack, lo que le permite competir en ambos frentes del mercado.

El respaldo de la moda ha sido aún más evidente. En la serie “In the Bag” del canal de YouTube de Vogue celebridades como Ariana Grande y Dua Lipa mostraron una maraña de cables sacada de sus bolsos de diseñador, declarando su amor por lo “clásico”. Emma Watson había manifestado en 2023 que los AirPods le resultaban insoportables porque siempre perdía una pieza; prefirió el cable por su fiabilidad. Incluso Chanel lanzó el “Premiere Sound”, un collar que integra un reloj analógico y unos auriculares con cable, con un precio de 14 800 euros, demostrando que el lujo ya no se define exclusivamente por lo inalámbrico.

¿Por qué vuelve lo analógico?

Detrás del revival hay una sensación de saturación digital. Según la creadora de la cuenta de Instagram “Wired It Girls”, Shelby Hull el cable simboliza una “indiferencia que no se compra con dinero”. En sus palabras, el hecho de llevar un objeto que no necesita carga transmite una rebeldía contra la cultura del consumo constante. Este sentimiento coincide con otras tendencias analógicas: cámaras instantáneas, vinilos y discos compactos que vuelven a venderse, aunque muchos compradores no posean un reproductor.

La generación Z y los millennials están redefiniendo el valor de lo táctil; buscan experiencias que puedan sentir, no solo visualizar. El cable se convierte así en un puente entre la nostalgia infantil y la sofisticación de un accesorio de alta gama, ofreciendo una solución práctica (no requiere carga) y un estatus simbólico (es “vintage” y a la vez “de moda”).

Mientras el precio siga siendo bajo y la pieza siga siendo visible en las plataformas sociales, es probable que los auriculares con cable continúen disfrutando de este impulso, consolidándose como el nuevo must-have de la moda tecnológica.

Autore

Carmen Ruiz

Carmen Ruiz traduce el último informe del IPCC en preguntas que importan a la Gen-Z: qué cambia en mi factura, mi trabajo, mi ciudad. Reportaje serio sin alarmismo.