En un contexto donde Europa es el continente que más se calienta debido al cambio climático según la Organización Meteorológica Mundial las ciudades costeras enfrentan desafíos únicos. Mientras que París explora sistemas de refrigeración en el Sena y Roma considera usar sus catacumbas para mitigar el calor, Copenhague ha adoptado un enfoque integral y proactivo.
La capital danesa ha estado implementando un plan de adaptación climática durante los últimos 15 años con una visión a 20 años. Este plan aborda múltiples frentes, desde la gestión de lluvias torrenciales hasta la protección contra el aumento del nivel del mar.
Infraestructuras innovadoras para un futuro resiliente
Copenhague ha desplegado una serie de soluciones innovadoras para hacer frente a los efectos del cambio climático. Entre las más destacadas se encuentran:
- Red de túneles subterráneos Cuatro túneles que actúan como autopistas de agua diseñados para manejar grandes volúmenes de agua durante lluvias intensas.
- Parques rediseñados Más de una veintena de parques, como Enghaveparken han sido transformados para absorber hasta 25.000 metros cúbicos de agua.
- Humedales Áreas como Karens Minde han sido desarrolladas para la captación, tratamiento y vertido de agua.
- Isla artificial Lynetteholm Un proyecto ambicioso de 2,6 kilómetros cuadrados diseñado para proteger a la ciudad del aumento del nivel del mar y sus efectos.
El impacto del cambio climático en Copenhague
El instituto meteorológico danés predice que para el año 2100 las lluvias podrían aumentar entre un 30% y un 70% y el nivel del mar subirá una media de 42 centímetros. Estas proyecciones representan una amenaza significativa para una ciudad que está prácticamente al nivel del mar.
Un evento crucial que aceleró la implementación de estas medidas fue el cloudburst del 2 de julio de 2011 cuando se registraron 135,4 milímetros de lluvia en solo 24 horas, la mayor cantidad en 55 años. Este fenómeno causó daños por valor de 6.000 millones de coronas danesas (aproximadamente 800 millones de euros) y deterioró infraestructuras históricas como la fortaleza de Kastellet.
Copenhague, una ciudad esponja
El Plan de Gestión de Lluvias Torrenciales con un presupuesto inicial de 3.800 millones de coronas danesas combina soluciones naturales y tecnológicas. En áreas con espacio disponible, se priorizan parques y lagos, mientras que en zonas con limitaciones de espacio, se utilizan túneles subterráneos.
Uno de los proyectos más polémicos es la construcción de la isla artificial Lynetteholm que albergará a 35.000 personas y cuya construcción durará 50 años. Aunque es una estrategia de adaptación, su alto costo y el método de financiamiento, que incluye la venta de parcelas edificables y el cobro por vertido de tierras de excavación, han generado controversia debido a su impacto ambiental.
Copenhague se ha convertido en un laboratorio viviente para otras ciudades costeras, demostrando que la prevención y la adaptación proactiva son clave para enfrentar los desafíos del cambio climático.



