La inteligencia artificial (IA) está transformando el panorama empresarial en México. Según el informe ‘Desbloqueando el potencial de la IA en México 2026’, elaborado por Strand Partners para Amazon Web Services (AWS), el país ha superado las principales barreras de acceso a esta tecnología. Sin embargo, las organizaciones enfrentan múltiples obstáculos para utilizarla de manera sofisticada y a escala.
El informe identifica vacíos regulatorios, falta de adopción gubernamental y escasez de talento especializado como algunos de los principales factores que impiden que la IA se convierta en un agente transformador para las empresas del país. Aunque la adopción se está generalizando, muchas organizaciones aún no han establecido las bases necesarias para implementar la IA a escala o para materializar todo su valor económico.
El avance de la IA en México
Durante el último año, alrededor de 550,000 unidades económicas en México incorporaron sistemas de IA en sus operaciones cotidianas. La cifra sugiere que la proporción de empresas que utilizan esta tecnología aumentó de 38 a 48% en un año, lo que equivale a más de 2.5 millones de compañías. El avance está liderado por las startups, seguidas de las grandes corporaciones y las pequeñas y medianas empresas (pymes), con porcentajes de integración que van de 47 a 52%.
México ya es una pieza clave para el desarrollo global de la inteligencia artificial, pero el siguiente reto será transformar esa ventaja industrial en mayor productividad, innovación y crecimiento económico, según el Banco Mundial. Por sectores, los mayores niveles de adopción se observan en actividades relacionadas con información y comunicación, servicios financieros y servicios profesionales, donde la IA ya representa, en promedio, 12% del gasto destinado a tecnología e innovación.
Los desafíos de la integración de la IA
El informe señala que solo 18% de las empresas que han adoptado IA ha lanzado un nuevo producto o servicio impulsado por esta tecnología. Aproximadamente seis de cada 10 empresas utilizan sistemas como ChatGPT en su versión gratuita y principalmente para automatizar tareas rutinarias. En una etapa más avanzada, 24% ya integra IA en múltiples funciones empresariales, generando mejoras de eficiencia y experiencias de cliente más innovadoras.
Solamente 13% ha alcanzado una etapa avanzada o transformadora, caracterizada por el uso de sistemas de IA sofisticados, múltiples modelos, soluciones personalizadas o IA agéntica y autónoma. Esta brecha ya no se trata simplemente de la adopción tecnológica, sino que refleja las diferencias en la capacidad organizacional, la confianza en la inversión y la preparación para la próxima ola de innovación en IA.
La falta de preparación y talento especializado
El principal obstáculo no es el acceso a la tecnología, sino la falta de preparación y de personal especializado capaz de capitalizar sus beneficios. Según los resultados de la encuesta, solo 24% de las empresas afirma contar con una estrategia formal y completa de IA, mientras que únicamente 23% considera que su personal posee actualmente competencias digitales sólidas.
Esta deficiencia también es reconocida por el sector empresarial mexicano. Solamente 22% de las compañías se siente completamente o muy preparada para adoptar tecnologías de IA de próxima generación, mientras que 41% se considera algo preparada y 37% poco o nada preparada. Entre las startups, el porcentaje que se considera completamente o muy preparado llega a 39%.
La medición del retorno de inversión
La falta de recursos y capacidades técnicas para aprovechar estas nuevas herramientas figuran entre las principales barreras. El 33% de las empresas identifica una capacidad insuficiente de su plantilla interna, mientras que 29% reporta un acceso limitado a herramientas o infraestructura de IA de próxima generación.
El informe sugiere que esta tendencia podría estar relacionada con las dificultades de las empresas para demostrar cuánto valor generan sus inversiones en IA. Aunque 88% reporta mejoras en productividad, 86% rendimientos positivos y 84% crecimiento de ingresos atribuible a esta tecnología, 46% reconoce que no dispone de una manera confiable de medir el retorno sobre la inversión (ROI).
Solo 33% confía en su capacidad para medir con precisión el ROI de sus proyectos de IA y apenas 25% cuenta con un marco claramente definido para determinar qué constituye una implementación exitosa. La confianza en cómo se miden estos resultados sigue siendo mucho menor que la confianza en los resultados mismos.
El papel del gobierno y la regulación
El informe destaca que 71% de las empresas señala que la falta de un marco regulatorio claro alrededor de la IA se ha convertido en un factor muy o ‘críticamente’ decisivo para escalar el uso de esta tecnología en sus negocios. Sin embargo, solo 14% afirma estar muy familiarizado con las propuestas legislativas en curso, aunque 45% ha escuchado hablar de ellas, pero no podría explicarlas en detalle.
En materia regulatoria, las principales prioridades se concentran en la protección de la privacidad y seguridad de los datos, señalada por 56% de los encuestados. El gobierno debe impulsar la IA no solo con leyes, sino también con políticas que fomenten el desarrollo de capacidades humanas y la infraestructura tecnológica necesaria.



