Reed Jobs, conocido por su carisma y pasión por el trabajo, prefiere hablar de su labor en Yosemite que de su famoso apellido. Con una mezcla de filantropía y capital de inversión, Jobs está construyendo empresas de biotecnología desde cero, basadas en investigaciones académicas tempranas. Tres años después de su lanzamiento en 2026, Yosemite se ha convertido en un actor serio en el campo de la oncología, gracias en parte al impacto de la inteligencia artificial en la descubierta de fármacos y el diseño de ensayos clínicos.
Entre las empresas de su cartera, Jobs destaca a Azalea nacida de una subvención al laboratorio de Jennifer Doudna y ahora en fase clínica, y Quarry una compañía fundada con Craig Crews alrededor de un enfoque terapéutico novedoso llamado proximidad inducida donde un fármaco funciona arrastrando una proteína causante de la enfermedad hacia el sistema de degradación de la célula.
El crecimiento de Yosemite y su enfoque único
Cuando Yosemite comenzó, el sector biotecnológico aún se recuperaba del crash post-pandemia. Hoy, la firma cuenta con un equipo de 17 personas y una cartera de medicamentos bloqueadores que están perdiendo protección de patente, lo que abre nuevas oportunidades. La inteligencia artificial ha pasado de ser una curiosidad a una parte fundamental de lo que hace Yosemite.
Yosemite se diferencia por su enfoque exclusivo en la oncología, que representa el 40% de la biotecnología. Jobs explica que no creen que las curas para el cáncer estén esperando a ser descubiertas en la industria farmacéutica, sino que deben ser creadas con nuevos conocimientos. Para desbloquear estas ideas tempranas, utilizan un poco de filantropía sin condiciones, lo que ha resultado en dos de sus 20 empresas del primer fondo.
El impacto de la inteligencia artificial en la salud
Jobs destaca que los hospitales estadounidenses son de los lugares más tecnológicamente ingenuos de la economía, con procesos que aún dependen de fax y discos. La inteligencia artificial puede revolucionar áreas como los centros de llamadas, los registros electrónicos de salud y la radiología. Sin embargo, donde Jobs ve un potencial enorme es en los ensayos clínicos, el mayor costo y obstáculo de tiempo en el desarrollo de fármacos.
La inteligencia artificial también está cambiando la descubierta de fármacos acelerando el trabajo rutinario y permitiendo el acceso a áreas previamente inaccesibles. Por ejemplo, Revolution Medicines ha logrado duplicar la tasa de supervivencia para el cáncer de páncreas, un logro que Jobs considera un hito importante.
Desafíos y oportunidades en la oncología
Uno de los mayores desafíos en la oncología es el gen p53 un supresor de tumores que es el más frecuentemente suprimido en los cánceres humanos. Jobs está trabajando con tres empresas diferentes y varias estrategias para abordar este objetivo. Además, Tune Therapeutics, una de las empresas de la cartera de Yosemite, está desarrollando tecnologías de edición epigen ética para tratar la hepatitis B, que afecta a más de 250 millones de personas.
Histosonics, otra empresa en la cartera de Yosemite, está utilizando la histotripsia para la destrucción no invasiva de tumores hepáticos, una tecnología que Jobs considera prometedora para el tratamiento del cáncer de páncreas y de hígado. A pesar de algunos fracasos científicos, Jobs está optimista sobre el futuro de Yosemite y su capacidad para descubrir nuevas áreas de la medicina.



