El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado una nueva amenaza contra España, ordenando a su secretario del Tesoro, Scott Bessent, cortar todo el comercio con el país, incluyendo las visitas de ciudadanos españoles. Esta decisión se produce en el marco de la cumbre de la OTAN en Ankara, donde Trump ha calificado a España como una ‘causa perdida’ y un ‘socio terrible’ en la alianza atlántica.
La tensión entre ambos países se ha intensificado debido a la negativa del Gobierno español, liderado por Pedro Sánchez, a aumentar el gasto en defensa al 5% del PIB, como exige Trump. Esta no es la primera vez que el presidente estadounidense lanza amenazas contra España, ya que en octubre de 2026 y marzo de 2026 también había hecho declaraciones similares.
El impacto económico de una posible ruptura comercial
Las relaciones comerciales entre España y Estados Unidos son significativas. En 2026, las exportaciones españolas a EE.UU. alcanzaron los 16.700 millones de euros, aunque experimentaron una caída del 8% respecto al año anterior. Por otro lado, las importaciones de productos estadounidenses aumentaron un 7%, alcanzando los 30.174,7 millones de euros, lo que resultó en un déficit comercial de 10.013 millones de euros.
España ha aumentado su dependencia de los insumos estadounidenses, especialmente en el sector energético. En 2026, el país compró a EE.UU. el 36,2% de su gas y el 15% de su petróleo, consolidando a Estados Unidos como su principal proveedor extracomunitario de armas. Además, EE.UU. se ha convertido en el segundo proveedor de gas natural para España, con un aumento del 98% en las importaciones el año pasado.
Los desafíos legales de un embargo comercial
Cortar todo el comercio con España enfrentaría obstáculos legales significativos. El acuerdo de Turnberry firmado en julio de 2026 y en vigor desde el 1 de julio de 2026, establece un techo arancelario del 15% para la mayoría de los productos europeos. Este acuerdo también incluye cláusulas de salvaguardia que permiten a la UE suspender su aplicación si Estados Unidos impone nuevos aranceles o lanza amenazas económicas contra países de la Unión.
Además, España no tiene política comercial propia, ya que esta competencia es exclusiva de la UE. Cualquier arancel que Washington quisiera imponer a los productos españoles sería, en la práctica, un arancel a productos europeos, y quedaría sujeto al techo del 15% pactado en Turnberry. Ir más allá supondría violar el acuerdo.
El sector agrícola y otros impactos
El sector agrícola español, especialmente el aceite de oliva y el vino también se vería afectado. Según un informe de ERA Group, las exportaciones de vino envasado a EE.UU. registraron una caída cercana al 15% en valor durante 2026. Otros sectores expuestos incluyen el energético y el de defensa.
La relación económica entre ambos países es beneficiosa para ambas partes. En 2026, el intercambio de bienes alcanzó los 46.890 millones de euros, un 5,6% del total. España registra superávit en el comercio de servicios con EE.UU., con 19.042 millones en exportaciones frente a 8.472 en importaciones en 2026. Además, EE.UU. se consolidó como principal destino de la inversión española en el exterior, con casi el 15% del total y 7.700 millones en flujos concentrados en sectores estratégicos.
Moncloa ha respondido a las palabras de Trump con tranquilidad, subrayando que la relación bilateral entre EE.UU. y España es beneficiosa para ambos países, tanto en el ámbito comercial como en el de la defensa. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha indicado que entiende la decepción de Trump, pero ha defendido que Europa está igualando el gasto en defensa de Estados Unidos.



