El People’s Liberation Army comunicó el 30 de octubre de 2026 que su buque de asalto anfibio Type 076, bautizado Sichuan, había logrado lanzar y recuperar con éxito el dron de combate GJ-21. La operación, que utilizó la catapulta electromagnética del buque y su sistema de cables de frenado, constituye el primer test oficial de una capacidad que hasta ahora había permanecido en el terreno de los rumores.
El Type 076 se diferencia de los tradicionales buques de asalto por integrar una cubierta de vuelo continua, dos ascensores y, sobre todo, una catapulta de tipo electromagnético. Con un desplazamiento de más de 40.000 toneladas y una eslora de al menos 250 metros, el buque fue botado el 27 de diciembre de 2024 en el astillero Hudong-Zhonghua de Shanghái. Sus pruebas de navegación comenzaron en noviembre de 2025, y en febrero de 2026 se observaron maquetas de drones sobre su cubierta, lo que indicaba una preparación progresiva para operaciones aéreas de ala fija.
El buque Type 076 «Sichuan»: una plataforma híbrida
Diseñado originalmente para transportar tropas, helicópteros y equipos de desembarco, el Sichuan incorpora una catapulta electromagnética que sustituye a los tradicionales sistemas de vapor. Este dispositivo acelera las aeronaves mediante energía eléctrica, reduciendo el peso y la complejidad mecánica. Además, el barco está equipado con un conjunto de cables de frenado que facilitan la recuperación de aeronaves de ala fija en una pista relativamente corta.
Catapulta electromagnética y sistema de frenado
El sistema de lanzamiento funciona como una pista de aceleración lineal: una corriente eléctrica genera un campo magnético que impulsa el avión desde una barra ubicada en el tren de aterrizaje delantero. Tras el despegue, los cables de frenado atrapan la aeronave al final de la pista, permitiendo su recuperación sin necesidad de una banda de aterrizaje convencional. Imágenes satelitales analizadas por The War Zone mostraron al Sichuan alejándose de su atraque habitual en Shanghái durante varios días de octubre, señal de que se estaban realizando pruebas de estos sistemas.
El dron GJ-21: la versión naval del «Mysterious Dragon»
El GJ-21 es la variante marítima del dron GJ-11, conocido como «Mysterious Dragon». El diseño del GJ-11 prescinde de superficies de cola tradicionales, adoptando una configuración de ala volante que minimiza la firma de radar. Estas características lo hacen idóneo para misiones de reconocimiento y ataque en entornos fuertemente defendidos.
Adaptaciones para operar desde el Type 076
Para que el GJ-21 pudiera emplearse a bordo del Sichuan, se añadió una barra de lanzamiento en el tren de aterrizaje delantero, permitiendo el uso de la catapulta electromagnética. Además, se instalaron sistemas de guiado automático que sincronizan el vuelo con los cables de frenado del buque. Aunque los detalles completos de su rendimiento no se han publicado, la capacidad de despegar y aterrizar en un buque de asalto amphibio amplía considerablemente el espectro de operaciones que la Armada china puede ejecutar sin depender de puertos fijos.
Implicaciones estratégicas y comparación con Estados Unidos
El desarrollo del Type 076 con capacidad para lanzar y recuperar drones furtivos plantea un reto para la marina estadounidense. Washington invirtió en el MQ-25 Stingray, un dron de reabastecimiento, pero abandonó los planes para un dron de combate embarcado. China, por el contrario, ha continuado perfeccionando el GJ-11 y su versión naval, lo que le permite potencialmente desplegar aviones no tripulados desde plataformas que antes se limitaban a helicópteros y desembarcos.
En un escenario de conflicto alrededor de Taiwán o en el Mar de China Meridional, la posibilidad de distribuir aviones de ataque y reconocimiento entre varios buques —incluyendo el Sichuan y el portaaviones Fujian— complicaría la vigilancia y la planificación defensiva estadounidenses. En lugar de concentrar toda la potencia aérea en unos pocos portaaviones, Pekín podría multiplicar los puntos de lanzamiento, aumentando la densidad de presencia aérea y reduciendo la vulnerabilidad de cada plataforma individual.
El éxito del primer vuelo del GJ-21 desde el Type 076 confirma que China está avanzando en la integración de drones furtivos en su doctrina naval. Aunque aún falta información sobre la frecuencia de lanzamientos, la carga útil o la integración con el resto de la flota, el anuncio muestra una dirección clara: convertir grandes buques anfibios en bases móviles para aeronaves no tripuladas de bajo perfil radar, un paso que podría redefinir la forma de hacer guerra en el mar.



