Salta al contenuto
22 septiembre 2026

SMR: la energía nuclear que se adapta a procesos industriales

Los SMR podrían ser la clave para impulsar la producción industrial con energía limpia.

SMR: la energía nuclear que se adapta a procesos industriales

Un análisis de la Universidad de Michigan Engineering y la School of Environment and Sustainability, publicado el 22/09/2026 a las 12:40, concluye que los reactores modulares pequeños (SMR) tendrían mayor impacto si se destinan a procesos industriales que si se integran a la red eléctrica convencional. Los autores argumentan que la flexibilidad de los SMR, fabricados en serie y transportables, encaja mejor con la demanda de energía constante y de alta intensidad que requieren sectores como la fabricación de acero, el refinado de petróleo y, cada vez más, los centros de datos de inteligencia artificial.

Pronósticos internacionales y avances regulatorios

La Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA) ha elevado su proyección para 2060, estimando que el 28 % de la nueva capacidad nuclear mundial provendrá de SMR, frente al 24 % anterior. En el escenario de crecimiento bajo, la cifra aun sería del 23 %. La agencia también señala que en América del Norte alrededor del 60 % de la expansión nuclear podría corresponder a estos reactores, mientras que en el sudeste asiático y en América Latina y el Caribe el porcentaje esperado es del 40 % en ambos escenarios.

En Estados Unidos, la Comisión Reguladora Nuclear (NRC) aprobó recientemente un procedimiento acelerado para la construcción de dos SMR en el Centro Energético Palisades en Michigan. Los dos módulos producirán en total 680 megavatios, y se permitirá iniciar la obra antes de contar con una autorización de trabajo limitada completa. Este paso marca una de las primeras autorizaciones de obra para SMR en el país, a la espera de que el único diseño patentado estadounidense entre en fase comercial en.

Desafíos económicos y la percepción del mercado

Según David Schlissel, director de análisis de recursos en IEEFA, «un argumento clave de los defensores de los SMR es que serán económicamente competitivos«, pero la experiencia en los proyectos piloto indica que esa premisa aún no se cumple. Aunque los costes de fabricación en serie prometen una reducción progresiva, los SMR todavía no superan en precio a alternativas limpias como la energía hidroeléctrica a gran escala o la eólica marina.

El auge de la demanda eléctrica de los centros de datos de IA, que pueden requerir la potencia equivalente a 50 000 hogares, está impulsando a la industria tecnológica a buscar fuentes de energía basales y bajas en emisiones. Los SMR aparecen como una solución potencial para evitar la dependencia del gas natural, que actualmente alimenta gran parte del crecimiento de la IA.

Cooperación internacional: el caso de Turquía y EE. UU.

El 22 de septiembre de 2026, en la sede de la Turkish House en Nueva York, Turquía y los Estados Unidos firmaron un acuerdo de cooperación para evaluar diseños de SMR y reactores de cuarta generación. El convenio, liderado por Türkiye Nuclear Energy Co. (TUNAS) y la U.S. Trade and Development Agency (USTDA), destinará aproximadamente 2 millones de dólares a un estudio técnico de al menos un año que cubrirá cuatro diseños de SMR y cinco conceptos de reactores de cuarta generación, incluidos los basados en torio y reactores de sal fundida.

El análisis contemplará aspectos técnicos, económicos, regulatorios y de licenciamiento, así como la cadena de suministro, riesgos y oportunidades financieras. Turquía persigue la diversificación energética, con metas de cero emisiones netas para 2053 y mayor independencia energética, por lo que la evaluación de estas tecnologías complementa sus planes de construir grandes plantas nucleares.

En conjunto, estos acontecimientos revelan que el futuro de los SMR no depende únicamente de su inserción en la red eléctrica, sino que su mayor potencial parece residir en apoyar la industria pesada y digital donde la disponibilidad de energía continua y libre de carbono es crítica. Con proyecciones de la IAEA que indican una participación creciente y con reguladores que empiezan a despejar caminos, el sector está a punto de pasar de la fase experimental a una verdadera herramienta de descarbonización industrial.

Autore

Javier Ortega

Javier Ortega, bilbaíno de 58 años con estilo casual, rememora haber seguido la larga huelga industrial en la ría de Nervión y entrevistar a trabajadores en astilleros. Sostiene un periodismo que visibiliza a quienes quedan fuera del poder; guarda archivos fotográficos de la transformación industrial de Euskadi.