En 2025 se estrenó El minuto heroico: Yo también dejé el Opus Dei un documental que pusó en la palestra las experiencias de trece mujeres que abandonaron la prelatura. Un año después, la periodista Mònica Terribas regresa a la misma temática con El buen espíritu: Detrás de la puerta del Opus Dei una serie de tres episodios disponible en HBO Max. La propuesta se presenta como una investigación profunda sobre los mecanismos internos de una de las organizaciones católicas más reservadas, centrando su mirada en la perspectiva masculina y en las dinámicas de captura y control.
La producción, realizada por The Mediapro Studio, se apoya en los relatos de 14 hombres que provienen de 11 países de Europa, América Latina y Estados Unidos. Todos ellos son exnumerarios o exsacerdotes que decidieron romper el pacto de silencio tras abandonar el Opus Dei. Sus testimonios convergen en una denuncia que trasciende fronteras, mostrando que los hechos no son casos aislados sino parte de un patrón institucionalizado que se reproducción a escala global.
El proyecto documental y su contexto
Terribas explica que el objetivo principal fue ofrecer una plataforma a quienes habían vivido dentro de la estructura jerárquica del Opus Dei y que, a pesar de la reticencia del propio organismo, aceptaron compartir sus vivencias. El equipo contactó a la prelatura para invitarla a participar y a responder a los testimonios; sin embargo, la institución declinó la propuesta, una decisión que la directora calificó de «oportunidad perdida». Esta ausencia refuerza la atmósfera de opacidad que rodea a la organización y subraya la urgencia de que el Vaticano examine el material con detenimiento.
La serie se sustenta en una estructura narrativa que combina entrevistas cara a cara, material de archivo y la opinión de académicos, sociólogos y juristas especializados en derechos humanos. Cada episodio explora diferentes facetas del grupo: los consejos locales, las comisiones regionales, la relación con centros educativos y la gestión de los recursos económicos. La combinación de voces permite al espectador observar cómo la doctrina oficial se entrelaza con prácticas que, según los testigos, fraccionan la autonomía personal y fomentan una cultura de sumisión.
Testimonios: patrones de abuso y coerción
Los 14 protagonistas describen experiencias que van desde el aislamiento social hasta la imposición de mortificaciones corporales, como el uso del cilicio o duchas obligatorias de agua fría durante los primeros meses de ingreso. En varios casos, la coerción sexual se manifestó a través de la culpa y la presión para someterse a terapias de conversión, lo que llevó a dos entrevistados a intentar el suicidio. Estas prácticas, según los testigos, son parte de un “buen espíritu” que oculta una lógica de control extremo y de manipulación emocional.
Más allá de la dimensión espiritual, los relatos destacan un componente económico contundente. Los numerarios eran obligados a entregar la totalidad de sus salarios y a ceder cualquier bien material a la organización. Muchos señalaron que, pese a la supuesta finalidad benéfica, la institución siempre consideraba insuficientes esas aportaciones, lo que generaba una presión financiera constante y una dependencia que dificultaba la salida del grupo. La combinación de abuso psicológico espiritual y económico constituye, según los entrevistados, un entramado que destruye la identidad personal y deja secuelas de salud mental graves.
Mecanismos de control y respuesta institucional
Una de las conclusiones más inquietantes del documental es la uniformidad de los relatos pese a la distancia geográfica de los participantes. Un antiguo responsable de un consejo local en México describió procedimientos idénticos a los que otro exdirector de un centro en Francia había vivido, lo que la directora interpretó como una “prueba clarísima de la inteligencia de la organización”. Este patrón sugiere que las reglas restrictivas y los métodos de captación están codificados en manuales internos que se replican de forma homogénea en todas las sedes.
Frente a la magnitud de las denuncias, la serie plantea la necesidad de una auditoría externa que examine la transparencia financiera y la protección de los derechos humanos dentro del Opus Dei. Terribas urge al Vaticano a tomar medidas correctivas y a responder a los testimonios, subrayando que la ausencia de una respuesta oficial equivale a una validación tácita de los abusos. En última instancia, El buen espíritu no solo documenta casos de violencia religiosa, sino que abre la puerta a un debate público sobre los límites entre la devoción y la manipulación sectaria.



