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30 octubre 2026

Accidente en Urda deja 68 fallecidos y cientos de heridos

El accidente ferroviario de Urda ha conmocionado a España; descubre los relatos de los sobrevivientes y la investigación que apunta a un fallo del control de tráfico.

Accidente en Urda deja 68 fallecidos y cientos de heridos

En la mañana del miércoles un siniestro ferroviario cambió la rutina de cientos de viajeros en la línea de alta velocidad que une Madrid y Sevilla. Un tren AVE colisionó con una unidad Iryo detenida a la altura de la localidad de Urda (Toledo), provocando la mayor catástrofe de este tipo en la historia reciente del país. Hasta el momento se contabilizan 68 fallecidos y más de 100 heridos, entre los que se encuentran niños, ancianos y viajeros habituales.

El devastador impacto se produjo poco después de las 9:00 h, cuando el tren AVE 2080 reanudó su marcha a velocidad normal pese a la ausencia del sistema de control LZB. Apenas 25 kilómetros más adelante el vehículo chocó contra el Iryo, que se hallaba detenido en el mismo cantón. La fuerza del embate arrastró vagones, derribó techos y dejó a los pasajeros atrapados bajo una maraña de acero y sangre.

Testimonios de los supervivientes

Los relatos recogidos en el pabellón de emergencias de Urda revelan la crudeza del momento. Alberto, que viajaba en el coche 3 del AVE, recuerda haber sentido «un segundo eterno» antes de que el vagón se sacudiera violentamente y el techo se perforara con una viga de vía. «Nuestro vagón estaba entre los últimos, pero eso no nos salvó. El impacto nos lanzó contra el suelo y tuvimos que arrastrarnos bajo una lluvia de escombros».

Fernanda, de 17 años, viajaba en el coche 6 del Iryo cuando sintió el temblor y la caída de mesas. «Los gatos que llevaba se lanzaron al aire y, de repente, vi sangre por todas partes. La gente gritaba, algunos perdían extremidades». Su testimonio enfatiza la rápida transición de la confusión a la solidaridad: «Cuando el tren se detuvo, muchos nos pedían que no perdieramos el conocimiento porque podíamos morir».

Otro pasajero, Manuel Banderas, actor de televisión, describió el choque como «un horror indescriptible». «Estaba en el vagón 2, el tren se frenó bruscamente y después sentí el suelo temblar; todo se volvió un caos de cuerpos y metal».

Causas investigadas y fallo del sistema

El ministro de Transportes, Óscar Puente, explicó que la raíz del accidente parece estar en un fallo informático que provocó la caída del sistema de regulación LZB en un tramo de 63 kilómetros. Ese apagón obligó a la parada automática de hasta seis trenes. Seis minutos después, el centro de control en Atocha autorizó al AVE que había quedado detenido a reanudar la marcha sin el soporte del LZB, pese a que un semáforo en la zona mostraba la señal roja y un tren Iryo estaba inmovilizado a 25 kilómetros.

Según el protocolo, la ausencia del LZB implica que la velocidad máxima permitida sea de 40 km/h y que la circulación sea a «marcha a la vista», es decir, bajo la observación directa del maquinista. Sin embargo, la orden recibida por el operador fue de retomar la marcha a 200 km/h, velocidad típica del AVE. La discrepancia quedó sin ser detectada durante 17 minutos, tiempo durante el cual el tren cubrió la distancia que lo llevó al choque.

Fuentes del Centro de Regulación del Tráfico Ferroviario señalan también una falta de personal y la inexperiencia de algunos nuevos operadores como factores que podrían haber contribuido al error. La Guardia Civil ha interrogado a los controladores presentes en la sala de Atocha, mientras se abre una investigación judicial para determinar responsabilidades penales y civiles.

Respuesta de las autoridades y el impacto nacional

El gobierno anunció la activación inmediata de los servicios de emergencia y la puesta en marcha de grúas, generadores y equipos de rescate que trabajaron durante toda la noche. Más de 77 personas fueron trasladadas a hospitales de Madrid y Toledo; 15 de ellos se encuentran en estado grave. Dos de los heridos fallecieron en el hospital, por lo que la cifra oficial de muertos podría incrementarse.

En el ámbito político, todos los partidos, salvo Vox, suspendieron sus actividades de campaña para ofrecer explicaciones a las familias y a la ciudadanía. El ministro Puente describió el suceso como «inexplicable» y aseguró que se tomará cualquier medida para evitar que un error similar se repita. El presidente del Gobierno se reunió con los familiares de las víctimas y prometió una revisión exhaustiva de los sistemas de seguridad ferroviaria.

Mientras tanto, la población sigue aturdida. En Urda, voluntarios distribuyen mantas, agua y alimentos a los heridos que esperan en el pabellón. Los testigos hablan de una sensación de «vuelo» y de cuerpos que se «arrojaban al aire». La imagen de los vagones volcaditos, el hierro retorcido y los gritos de dolor ha quedado grabada en la memoria colectiva, impulsando un debate nacional sobre la seguridad de los trenes de alta velocidad y la necesidad de reforzar los protocolos de control de tráfico.

Autore

Carmen Ruiz

Carmen Ruiz traduce el último informe del IPCC en preguntas que importan a la Gen-Z: qué cambia en mi factura, mi trabajo, mi ciudad. Reportaje serio sin alarmismo.