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30 octubre 2026

Cómo los clubes de lectura están transformando bibliotecas y empresas

Los clubes de lectura acercan a miles de personas a libros, rompen el canon y reinventan la experiencia lectora.

Cómo los clubes de lectura están transformando bibliotecas y empresas

En los últimos años los clubes de lectura han pasado de ser una curiosidad aislada a constituir una red vibrante que se extiende por bibliotecas públicas, universidades, librerías y plataformas digitales. Un estudio informal de un organizador en Jerez sugiere que en España superan los 6.000 grupos, aunque no existe un censo oficial que lo confirme. La escasez de datos oficiales contrasta con la evidencia de listas de espera en Inglaterra y en el Instituto Cervantes de Frankfurt, donde cerca de cien miembros compiten por asistir a sesiones que acogen entre veinticinco y treinta personas.

El fenómeno se ha internacionalizado de forma sorprendente. En la Feria del Libro de Fráncfort, el 10 de octubre, se moderó una tertulia que reunió a lectores de distintas latitudes, demostrando que la lectura colectiva se ha convertido también en una forma de turismo cultural: viajeros se desplazan para participar en una sesión y experimentar el llamado «tourism of reading clubs». Además, existen formatos tan variados que van desde los tradicionales grupos de señoras que discuten a Pérez-Reverte hasta una asociación californiana que, durante veintiocho años, avanzó página a página en Finnegans Wake de Joyce.

Ejemplos emblemáticos: de Frankfurt, La Rioja y la iniciativa corporativa Celsia

En España, la primera convocatoria autonómica de clubes de lectura tuvo lugar en Logroño, en el Centro de la Cultura del Rioja, bajo el lema «Shhhhh, estamos leyendo». Doce asociaciones vinculadas a bibliotecas públicas compartieron una jornada que coincidió con el Día de las Bibliotecas y el 25.º aniversario de la Red de Bibliotecas de La Rioja. A pesar de la limitada capacidad, la respuesta fue tan entusiasta que alcaldes de municipios vecinos ofrecieron sus sedes para una segunda edición, con la intención de «sacar los libros de paseo por La Rioja».

Por otro lado, el Club de lectura Celsia, creado en 2020 por la empresa de energía colombiana durante la pandemia, ha demostrado que la lectura también puede ser una herramienta de cohesión corporativa. Hasta la fecha, sus miembros han abordado 102 obras, acumulando más de 25.000 páginas y 1.210 horas de conversación. Cada participante lee, en promedio, diez libros al año, una cifra que supera ampliamente la media nacional de tres lecturas anuales. El proyecto ha generado una comunidad que trasciende lo profesional, involucrando a parejas e hijos en la actividad cultural.

Desafíos y perspectivas: diversidad, canon y la era digital

Una constante en todos los relatos es la necesidad de ampliar el canon literario. Los clubes que surgieron en contextos académicos, como el de la Universidad de Cambridge, comenzaron leyendo a autores canónicos —Kafka, Sófocles, Calderón— y poco a poco incorporaron voces de África y Asia, como Ama Ata Aidoo o Tsitsi Dangarembga. Sin embargo, la inclusión sigue siendo un desafío: en grupos como «Los Amanuenses» (Barcelona, 2004-2012) solo cuatro escritoras fueron leídas, lo que reveló el sesgo histórico del canon occidental.

La pandemia obligó a migrar a entornos virtuales, dando origen a clubes como el «Club de la Serpiente», dedicado a los cronistas de Indias. Reúnen a lectores de América, Europa y Asia para analizar cincuenta páginas por sesión, lo que permite abordar obras tan complejas como la de Guaman Poma, cuyo mestizaje de español, quechua y aimara requiere una discusión constante. Las grabaciones y la regularidad de los encuentros fueron clave para completar la Nova crónica y buen gobierno de 1.200 páginas.

La diversidad de formatos, la expansión a espacios empresariales y la adaptación digital confirman que los clubes de lectura son una herramienta cultural flexible. Su capacidad para romper jerarquías, introducir autores marginalizados y generar comunidad sugiere que seguirán evolucionando, redefiniendo la relación entre lector y texto en los próximos años.

Autore

Carmen Ruiz

Carmen Ruiz traduce el último informe del IPCC en preguntas que importan a la Gen-Z: qué cambia en mi factura, mi trabajo, mi ciudad. Reportaje serio sin alarmismo.