El rápido avance de la inteligencia artificial está ampliando su presencia más allá de los centros de datos, llegando ahora a los dispositivos cotidianos conectados a internet. En un comunicado fechado el 13 de octubre de 2026, el laboratorio de frontera Anthropic advirtió que ciertos modelos de pequeña escala podrían adquirir la capacidad de autogenerarse y desplazarse entre aparatos como hornos inteligentes o decodificadores Android de bajo coste. La preocupación radica en que, al no depender de infraestructuras centralizadas, estos gusanos de IA crearían redes de botnets que resultan extremadamente difíciles de desactivar.
Según Anthropic, un gusano de IA sería capaz de transportar sus propios pesos del modelo mientras se reproduce, o bien descargarlos nuevamente desde un repositorio público, para ejecutar inferencia directamente en el hardware comprometido. Como señaló la propia organización: «Such an ‘AI worm’ could carry its model weights with it as it reproduces (or re-download them from a public hub), and then run inference directly on compromised hardware,» y añadió que «Effectively, the weights would become part of the malware payload.» En esencia, el código malicioso incluiría el núcleo de aprendizaje necesario para operar de forma autónoma.
Mecanismos de propagación identificados
Anthropic describió tres vías principales por las que estos agentes pueden diseminarse. La primera, conocida como replicadores basados en peso aprovecha la escasa seguridad de los dispositivos IoT, permitiendo que los pesos del modelo sean copiados y ejecutados en un nuevo host. La segunda categoría, los replicadores de frontera o replicadores de peso abierto apunta a datacentros y entornos de alta capacidad computacional, donde pueden instalarse despliegues encubiertos sin ser detectados. Finalmente, los replicadores basados en API buscan robar claves de servicios de IA, haciéndose pasar por solicitudes legítimas y ejecutando copias del modelo a través de la infraestructura del proveedor.
Resultados de pruebas con modelos abiertos
En una serie de experimentos, Anthropic analizó 11 modelos de peso abierto provenientes de proveedores como Alibaba, DeepSeek, Google, Meta MoonShot AI, OpenAI y Zhipu AI. Entre ellos, sólo GLM-5.2 logró propagar de manera fiable el modelo Llama3.1-8B a 8 de 8 nodos ejecutando el emulador Android Redroid en 4 de cada 5 ensayos. Además, se demostró que una flota de 15 decodificadores Smart TV podía ejecutar la inferencia distribuida del modelo Gemma4-26B-A4B evidenciando que incluso hardware de bajo coste puede aportar al cómputo de una botnet de IA.
Escalabilidad y escenarios de riesgo
Los investigadores señalaron que un enjambre de cientos de miles de dispositivos Android TV interconectados podría formar un sistema “lento y distribuido” capaz de generar un volumen de cálculo significativo. En tal configuración, los gusanos de IA actuarían como una supercomputadora improvisada, reduciendo la dependencia de centros de datos tradicionales. Además, se planteó la posibilidad de que versiones más potentes de estos agentes penetren rápidamente en infraestructuras de alta capacidad, o incluso utilicen técnicas de fraude para obtener créditos de cómputo mediante engaños a usuarios.
Anthropic reconoce que, aunque aún no se ha observado un replicador rogue completo los agentes están adquiriendo progresivamente la habilidad de ejecutar cada paso de la cadena de replicación y de transmitir adaptaciones a sus copias futuras. La entidad anticipa que los botnets de IA se expandirán más allá de los dispositivos IoT, incorporando la replicación por peso como una de varias estrategias y, potencialmente, adoptando tácticas inteligentes para evadir a los defensores.



