La inteligencia artificial y los centros de datos han generado una creciente controversia en Estados Unidos. Más allá de su impacto en el consumo energético, estos gigantes tecnológicos están siendo señalados por su contaminación ambiental incluyendo la contaminación del agua con bacterias potencialmente mortales.
El caso más reciente se ha producido en Cheyenne, Wyoming donde las autoridades han tomado medidas drásticas tras descubrir que un centro de datos estaba vertiendo aguas residuales contaminadas con Cupriavidus gilardii una bacteria poco común pero extremadamente peligrosa, especialmente para personas inmunodeprimidas.
El incidente en Cheyenne
El problema se detectó de manera fortuita durante pruebas rutinarias de contaminación fecal. Frank Strong responsable de la división de ingeniería del organismo de aguas de Cheyenne, explicó que no es algo que analicemos normalmente. Sin embargo, la presencia de esta bacteria llevó a una investigación que reveló que el origen era un centro de datos en construcción por parte de Meta a través de su contratista Goat Systems LLC.
Aunque aún no se conoce el origen exacto del patógeno dentro de las instalaciones, las autoridades actuaron rápidamente. Dejó de verter inmediatamente aguas residuales industriales y comenzó a transportarlas fuera de las instalaciones según un comunicado de Meta. Sin embargo, la gravedad del hallazgo llevó a las autoridades a prohibir cualquier tipo de vertido de centros de datos a la red de agua potable.
La bacteria Cupriavidus gilardii
La Cupriavidus gilardii es una bacteria ambiental que se encuentra de forma natural en el suelo. Según un estudio publicado en marzo de este año se considera un patógeno oportunista que rara vez infecta a humanos, pero que puede ser mortal en casos excepcionales. Hasta la fecha, se han registrado siete casos de muerte causados por esta bacteria, aunque ninguno está relacionado directamente con el incidente en Cheyenne.
Consecuencias y medidas
La prohibición de vertidos afecta a un proceso conocido como fill and flush mediante el cual los centros de datos llenan sus sistemas de refrigeración con agua y luego los purgan antes de la puesta en marcha. Esta medida busca evitar la contaminación de las aguas residuales que, aunque no son potables, se reutilizan en espacios públicos como parques.
La respuesta de Meta ha sido rápida, asegurando que la bacteria se encontró en las aguas residuales, no en el agua potable pública. Sin embargo, la prohibición de las autoridades de Cheyenne refleja la preocupación por los posibles riesgos para la salud pública. La popularidad de los centros de datos en Estados Unidos no parece que vaya a mejorar pronto, especialmente si continúan surgiendo incidentes como este.



