En un mundo donde la tecnología y las redes sociales se entrelazan cada vez más con nuestra vida cotidiana, un estudio reciente de la Universidad de Toronto ha revelado que la realidad virtual (VR) puede alterar significativamente nuestra percepción del cuerpo. Este fenómeno, que persiste incluso después de quitarse el casco de realidad virtual, abre nuevas preguntas sobre cómo la tecnología digital está redefiniendo nuestra conexión con nuestros cuerpos.
La investigación, publicada en mayo de 2026 en la revista Computers in Human Behavior también explora la influencia de Instagram en la percepción corporal. Dirigida por Maria Sansoni y un equipo internacional de investigadores, el estudio examina cómo el uso prolongado de esta red social y la aplicación de filtros de belleza pueden afectar la forma en que nos percibimos a nosotros mismos.
El impacto de la realidad virtual en la percepción corporal
El estudio encontró que las personas tienden a percibir sus cuerpos como más grandes en entornos de realidad virtual en comparación con el mundo físico. Este efecto no se limita al tiempo que pasan con el casco puesto, sino que parece persistir incluso después de quitarlo. Los investigadores utilizaron dos pruebas de ilusión corporal en realidad virtual para medir este fenómeno.
En la primera prueba, los participantes observaban el rostro de otra persona a través de un visor mientras una spazzola acariciaba su mejilla. Simultáneamente, el experimentador reproducía el mismo contacto en el rostro del participante. Cuando los estímulos estaban sincronizados, los participantes experimentaban la sensación de que el rostro visto en el dispositivo pertenecía en parte a ellos mismos.
La segunda prueba involucraba un avatar observado en primera persona. Mientras una esfera virtual tocaba el abdomen del cuerpo digital, el mismo movimiento se reproducía en el cuerpo real del participante. Esta prueba medía tres componentes: la sensación de que el avatar era el propio cuerpo, la percepción de estar dentro del avatar y el sentido de control sobre sus movimientos.
Instagram y la percepción del cuerpo
El estudio también analizó el impacto de Instagram en la percepción corporal. Los investigadores consideraron el tiempo diario de uso, los años de utilización y el uso de filtro que modifican el aspecto del rostro. El campione, compuesto por 95 jóvenes adultos, tenía una edad media de 25,8 años y un 64% eran mujeres. Los participantes usaban Instagram desde hace aproximadamente 7,7 años y pasaban alrededor de una hora al día en la app.
Solo 12 personas, el 12,6% del grupo, declararon usar filtro de belleza, un dato que invita a interpretar con cautela los resultados relativos a esta costumbre. Durante el experimento, los voluntarios completaron cuestionarios sobre el uso de los social y las preocupaciones relacionadas con el aspecto físico. También se sometieron a una prueba para medir la capacidad de percibir el latido del corazón.
Los resultados mostraron que los usuarios de Instagram con más años de experiencia tendían a percibir el rostro ajeno como propio y a sentirse ubicados en esa representación. Además, los usuarios de filtro de belleza reportaron un sentido más fuerte de control sobre el avatar durante la ilusión que involucraba el cuerpo entero.
Implicaciones y futuras investigaciones
Los autores del estudio sugieren que la exposición repetida a imágenes, videos y gestos en la pantalla podría reforzar la asociación entre estímulos visuales y táctiles. Esta asociación podría hacer menos nítido el límite percibido entre uno mismo y los demás. Sin embargo, los investigadores advierten que estos resultados no demuestran una relación de causa y efecto directa.
El estudio no encontró una relación significativa entre el uso de Instagram y una mayor insatisfacción con el propio aspecto. Tampoco se observaron asociaciones con la precisión en el reconocimiento de señales internas del cuerpo, como el latido del corazón, o con la confianza mostrada durante la prueba. Los autores sugieren que el fenómeno no puede reducirse al tiempo pasado en línea, sino que depende del tipo de uso y las características personales de los usuarios.
Para futuras investigaciones, los autores proponen estudios longitudinales y muestras más amplias para evaluar con mayor precisión los efectos de los filtro. También sugieren explorar intervenciones basadas en la consciencia corporal como la observación del respiro o de las tensiones musculares, para ayudar a equilibrar el peso de los estímulos provenientes de la pantalla.



