El correo electrónico sigue siendo una de las herramientas más rentables para ventas y fidelización, pero existe una brecha significativa entre su potencial y la práctica. Un informe de Sinch Mailgun analiza más de 400 mil millones de mensajes enviados en 2026 y recoge la opinión de más de 1.200 remitentes. El resultado es claro: menos de la mitad de las organizaciones pueden afirmar con confianza que miden el ROI de sus programas de correo, y casi el 18% de los envíos comerciales ni siquiera llegan a la bandeja de entrada.
Es importante distinguir entre percepción y ejecución: el email se considera crítico por el 78% de los encuestados, y aun así 79% planea mantener o aumentar la inversión a pesar de problemas de entregabilidad y medición. Estos datos ponen de manifiesto que muchas empresas obtienen retornos elevados solo cuando tienen sistemas robustos para rastrear el rendimiento y resolver fallos operativos.
Rendimientos reales y la paradoja del desconocimiento
Entre quienes sí miden el rendimiento, los números son contundentes: el 60% reporta retornos mayores a $10 por cada dólar invertido, y más de uno de cada diez logra ratios cercanos a 40:1.
Sin embargo, ese éxito no está generalizado porque muchos equipos siguen sin herramientas o procesos que les permitan atribuir correctamente ventas y conversiones al canal de email. Cuando no se sabe si una campaña funciona, las decisiones de presupuesto y contenido quedan a ciegas y se diluye la capacidad de optimizar.
El problema de la entregabilidad
Un problema concreto que reduce el retorno es la entregabilidad. El informe indica que casi 18% de los correos de marketing no alcanzan la bandeja principal, lo que equivale a una porción significativa del valor potencial perdido antes de que el mensaje pueda generar aperturas, clics o ventas.
La consecuencia es sencilla: no se puede medir lo que nunca llega, y aun cuando las métricas internas funcionan, hasta una quinta parte del retorno posible queda expuesta al riesgo por fallos técnicos o reputacionales.
Factores operativos que afectan la entregabilidad
Las causas detrás de ese fallo son variadas: desde una infraestructura de envío inadecuada hasta prácticas que dañan la reputación del remitente. Plataformas y servicios de hosting apropiados, correctas configuraciones de autenticación y políticas de higiene de listas pueden reducir rechazos y filtros.
En mercados competitivos, como señaló la dirección de Sinch para APAC, perder correos por problemas de entregabilidad es una forma rápida de desperdiciar presupuesto y oportunidades comerciales.
La adopción de IA: producción frente a optimización
La inteligencia artificial se ha incorporado al flujo de trabajo del email: cerca del 41% de los equipos usa IA para generar contenido y el 46% reconoce que la tecnología mejora velocidad y eficiencia. No obstante, solo el 23% afirma que la IA ha mejorado sustancialmente sus programas de correo. Esto revela un uso inicial centrado en la producción (asuntos, copias) en lugar de en aplicaciones de mayor impacto como segmentación predictiva, optimización de envíos o protección de reputación.
De la generación de contenido a la toma de decisiones
Los equipos que aplican IA para decidir a quién enviar, cuándo hacerlo y cómo conservar la reputación de envío logran mejoras tangibles. Estas prácticas elevan la eficacia porque la IA pasa de ser una herramienta de redacción a una herramienta de decisión: predecir desenganche, ajustar frecuencias y priorizar segmentos con mayor probabilidad de conversión. Cuando esto se combina con medición rigurosa, los retornos documentados tienden a ser mucho más altos.
Acciones prácticas para cerrar la brecha
Las organizaciones pueden comenzar por auditar su infraestructura de correo, implementar métricas de atribución claras y aprovechar IA en optimización antes que solo en producción. Herramientas modernas de plataformas de email aportan trazabilidad y opciones para mejorar la entregabilidad; la decisión de invertir en estas capacidades convierte la aparente ventaja del email en resultados reales y medibles.
En definitiva, el informe de Sinch Mailgun muestra que el email sigue siendo efectivo, pero no es infalible: sin medición y sin atención a la entregabilidad y al uso estratégico de la IA, muchas empresas continúan dejando valor sobre la mesa. Aquellas que midan con precisión y apliquen mejoras operativas podrán transformar gastos en retornos verificables y sostenibles.

