En el panorama actual de las inversiones sostenibles, la tensión entre la regulación y la convicción del inversor se ha vuelto más evidente. Las nuevas normativas están transformando la forma en que los fondos se presentan y operan, pero ¿están estas regulaciones ayudando o obstaculizando los objetivos reales de los inversores?
Imagina que tu producto favorito cambia su fórmula para mantener su etiqueta en el mercado. Este es el dilema que enfrentan muchos fondos de inversión sostenible hoy en día. La Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA) reportó en diciembre de 2026 que el 56% de los gestores de activos de la UE ajustaron sus políticas de inversión para cumplir con las nuevas directrices sobre términos relacionados con ESG o sostenibilidad.
El enfoque de la convicción sobre la regulación
Ante este escenario, la división de Asset Management de Zürcher Kantonalbank bajo la marca de fondos Swisscanto propone un enfoque alternativo: «de la regulación a la convicción». Este método sugiere que los fondos deben construirse primero en torno a los objetivos de los inversores y a convicciones de inversión genuinas, para luego adaptarse al marco regulatorio.
La regulación en materia de sostenibilidad ha traído beneficios reales, como estándares más claros y una mayor transparencia. Sin embargo, el desafío surge cuando la regulación se convierte en el punto de partida para diseñar los productos. Un enfoque orientado al proceso debe comenzar con preguntas como: «¿Qué intentan conseguir nuestros clientes?» y «¿Qué consideramos una forma sólida de invertir desde una perspectiva financiera y de sostenibilidad?».
El sabor que buscan los inversores
Según la experiencia de Swisscanto la mayoría de los inversores que eligen productos ESG o sostenibles buscan rentabilidades competitivas a largo plazo, evitar ciertos sectores o prácticas, y contribuir a una historia positiva. Sin embargo, a medida que se endurecen los requisitos de denominación, algunas estrategias existentes dejan de encajar en determinadas categorías regulatorias.
Los gestores se enfrentan entonces a una decisión crucial: modificar la estrategia para mantener la etiqueta o modificar la etiqueta para mantener la estrategia. Un enfoque basado en la convicción comienza por aclarar el propósito del fondo. ¿Se trata principalmente de obtener rentabilidad financiera utilizando criterios ESG como herramienta de gestión del riesgo? ¿Busca activamente oportunidades vinculadas a temáticas sostenibles?
La sostenibilidad como factor de competitividad
En las Jornadas ‘Comunitat Valenciana hacia el futuro’ celebradas en Valencia en junio de 2026, destacados líderes empresariales subrayaron que la sostenibilidad es «rentable» y «no es un factor de publicidad, es un factor de competitividad». Esta declaración refleja una tendencia creciente en el mundo empresarial, donde la sostenibilidad ya no se ve como un costo, sino como una inversión estratégica.
Además, las certificaciones textiles se han convertido en una herramienta estratégica para las empresas que buscan adaptarse a las crecientes exigencias regulatorias y a las demandas de sostenibilidad del mercado. Una jornada europea, organizada por AEQCTTexforAMEC-AMTEX e INS Terrassa se centró en cómo las certificaciones pueden ayudar a las empresas a afrontar los nuevos retos regulatorios.
El proyecto europeo TCLF SkillBridge apuesta por el talento y la competitividad, fortaleciendo las capacidades de las pequeñas y medianas empresas de la industria textil, la confección, el cuero y el calzado. Este proyecto busca promover los objetivos del Pacto por las Competencias de la Unión Europea, facilitando la adaptación de las organizaciones a un entorno cada vez más exigente en términos de sostenibilidad, innovación y cualificación profesional.
Las empresas y los gestores de fondos deben priorizar los objetivos reales de los inversores, asegurando que las estrategias de inversión sean coherentes y reconocibles, incluso ante cambios regulatorios.



