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3 octubre 2026

Construcción sin sucesores: ¿Qué pasará con las casas en 20 años?

Santiago Carpintero denuncia la ausencia de nuevos albañiles y muestra cómo la escasez de mano de obra amenaza la construcción y el desarrollo rural.

Construcción sin sucesores: ¿Qué pasará con las casas en 20 años?

En medio de la crisis de vivienda que atraviesa España, la preocupación no solo recae en el diseño o la tecnología, sino en quién realizará las obras. La falta de relevo generacional en oficios como la albañilería, la fontanería o la electricidad se está convirtiendo en un escollo que pone en jaque la capacidad de crear hogares durante los próximos veinte años.

La alarma del albañil de TikTok

Santiago Carpintero, un joven de Toledo que se ha hecho conocido bajo el seudónimo “El albañil de TikTok”, utiliza sus redes para documentar el día a día en la obra y, al mismo tiempo, concienciar a su generación. En junio de 2024 participó en el pódcast Sector Oficios donde describió la situación como “casi inexistente” al buscar colegas dispuestos a ejercer la profesión. Según sus datos, la media de edad de los constructores supera los 45 años y un número importante ya supera los 55, lo que plantea la incógnita de cómo se levantarán las casas cuando estos profesionales se jubilen.

Carpintero insiste en que la escasez no es un mero problema demográfico, sino una oportunidad económica para quien elija los oficios tradicionales. “Cuando no haya nadie, los que queden podrán cobrar mucho” afirmó durante la entrevista con Borja López. Además, subraya que la automatización y la inteligencia artificial aún no pueden reemplazar la capacidad de respuesta humana ante imprevistos en el sitio de obra, manteniendo a los artesanos como piezas clave del proceso constructivo.

Industria de Castilla y León bajo transformación

En la comunidad autónoma de Castilla y León, la industria ha sido el motor que ha sustento la generación de empleo y la exportación durante las últimas dos décadas. El Cluster FaCyL reportó en 2025 una facturación superior a 15.600 millones de euros y más de 33.000 puestos directos, con la automoción representando el 44 % de las exportaciones regionales. Sin embargo, la transición hacia la descarbonización y la electrificación está reconfigurando los productos y los procesos, mientras la inteligencia artificial y la aparición de nuevos competidores internacionales añaden incertidumbre al panorama.

Los retos incluyen la necesidad de desarrollar componentes de mayor valor agregado, fortalecer la investigación y retener talento. Las autoridades locales, empresas y universidades deben alinear sus políticas para crear una hoja de ruta que combine competitividad con sostenibilidad, pues la región no puede permitirse quedarse atrás en la carrera por la movilidad del futuro.

El papel de las empresas familiares en los valles

En los valles de Ultzama y Lantz, la segunda generación de la empresa familiar Postres Ultzama ilustra cómo la continuidad empresarial puede ser un motor de desarrollo territorial. Mikel Ziganda, heredero del negocio, explica que transmitir la actividad no solo implica pasar la producción de postres de leche de oveja, sino también conservar valores como el trabajo cercano, la calidad y el respeto por la tierra. Para la empresa, innovar no significa abandonar la tradición, sino adaptar los productos a nuevos mercados sin perder la esencia.

El crecimiento de una compañía rural desencadena una cadena de efectos: genera empleo, impulsa a proveedores locales como Lacturale o Dorrea, y fortalece la cohesión social del municipio. Ziganda destaca la necesidad de que las administraciones locales ofrezcan facilidades para la ampliación de instalaciones y la inversión, pues el éxito de una empresa en el valle equivale a un ancla para la permanencia de la población. De esta forma, la creación de empleo se convierte en una herramienta clave contra la despoblación.

En conjunto, la advertencia del joven albañil, los retos de la industria castellana-leonesa y la experiencia de las empresas familiares rurales delinean un panorama donde el relevo generacional es el factor decisivo para que la construcción, la industria y el territorio mantengan su vitalidad en los próximos veinte años.

Autore

Andrés Rodríguez

Andrés Rodríguez, madrileño de 33 años con aire moderno y relajado, recuerda cubrir las protestas de la Puerta del Sol durante el 15-M desde una bicicleta. Defiende un periodismo cercano que prioriza testimonios vecinales frente a titulares fríos; vive en Malasaña y compagina crónicas con proyectos de audio local.