En el corazón de la provincia de Cuenca se está gestando una infraestructura que promete cambiar la forma de calentar hogares y edificios públicos. Se trata de una red de calor que fusiona biomasa proveniente de los bosques cercanos con energía solar híbrida creando un sistema de suministro térmico de bajas emisiones y, sobre todo, menos expuesto a la volatilidad de los precios del gas.
El proyecto, impulsado por la empresa REBI, ya ha alcanzado el 42 % de avance y cuenta con una capacidad instalada de 32 MW. Su objetivo es producir alrededor de 80 GWh al año equivalentes a la demanda de 12.300 viviendas. La combinación de parrillas fijas y móviles de biomasacondensadores de humosbombas de calor y un parque solar híbrido permite evitar la emisión de 25.000 t de CO₂ cada año.
Financiamiento público y apoyos europeos
La iniciativa forma parte de la línea de ayudas para proyectos de economía baja en carbono gestionada por el IDAE y cofinanciada por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER). La entidad beneficiaria, Red de Calor de Cuenca, S.L. ha recibido una inversión total de 10 578 105,54 € de los cuales 1 960 000 € provienen de subvenciones europeas. Además, se han destinado 1 839 499,84 € a la ampliación de la central térmica mediante una instalación solar híbrida, con una ayuda de 674 995,99 €. La expansión de la red de distribución recibe 5 565 719,75 € de inversión, de los que 2 885 590,80 € son fondos del plan NextGenerationEU.
Estos recursos permiten no solo la puesta en marcha de la generación central, sino también la construcción de una red de tuberías que conectará a municipios, colegios y hospitales, garantizando un suministro continuo y competitivo frente a las fuentes fósiles tradicionales.
Impacto regional y relación con la gestión de biomasa en Andalucía
Mientras Cuenca avanza con su proyecto, la Junta de Andalucía ha lanzado una licitación para aprovechar 1 500 toneladas de biomasa forestal en el Parque Natural Sierra de Cardeña y Montoro. El objetivo es ejecutar tratamientos selvícolas que reduzcan la densidad de los pinos piñoneros (1 500 m³) y negrales (300 m³), al tiempo que se extraen residuos para convertirlos en astilla de biomasa destinada a la producción de calor o electricidad.
Estas acciones, además de disminuir el riesgo de incendios, generan materias primas que pueden alimentar redes como la de Cuenca, creando un círculo virtuoso de gestión forestal sostenible y suministro energético local. La biomasa obtenida en Andalucía, al ser un recurso renovable de proximidad, refuerza la independencia de los mercados internacionales que, en este invierno, han visto al gas mayorista superar los 80 €/MWh frente a los 32 €/MWh de agosto del año pasado.
El contraste es evidente: mientras el gas y el gasóleo experimentan subidas de hasta el 46 % y 30 % respectivamente, una red de calor basada en biomasa local y solar híbrida ofrece a los usuarios un precio más estable, con ahorros estimados de hasta un 30 % respecto a la calefacción convencional. Asimismo, la generación descentralizada evita la necesidad de calderas individuales en cada edificio, simplificando la gestión del combustible y reduciendo la huella de carbono.
Perspectivas de futuro y desafíos
Con la plena operatividad prevista para finales de 2027, la antigua central de carbón de La Pereda será transformada en una planta de biomasa, reforzando la tendencia a reemplazar combustibles fósiles por fuentes renovables. La experiencia en Cuenca y la reciente licitación andaluza demuestran cómo la combinación de políticas de apoyoinversiones europeas y recursos locales puede crear infraestructuras resilientes frente a la crisis energética.



