Desde el estallido del conflicto iniciado en 2022, la industria de defensa española ha ido más allá de la simple fabricación de equipos. Un conjunto de compañías con sede en la capital está proporcionando soluciones que van desde drones de reconocimiento hasta radares de uso dual con el objetivo de fortalecer la capacidad defensiva de Ucrania y de sus vecinos, como Polonia.
El debate sobre la defensa, que durante años giró en torno al presupuesto, se ha transformado en una discusión sobre cómo convertir la inversión en capacidad real. Las autoridades regionales, encabezadas por el director de Economía e Industria de la Comunidad de Madrid, Jaime Martínez, y la presidenta de la Comisión de Industria de Defensa y Aeronáutica, Marola Balmes, participaron en un foro donde se subrayó la necesidad de crear tecnología autónoma que reduzca el riesgo humano en el campo de batalla.
Contribución tecnológica de empresas madrileñas al conflicto ucraniano
Alberto Nieto, cofundador de Aurea Avionics, explicó que sus equipos ya forman parte del ecosistema de defensa en Ucrania, proporcionando sistemas finales y tecnologías concretas que permiten una defensa sostenida. Según sus palabras, la guerra ha evolucionado de una “batalla de personas” a una “batalla de máquinas”, donde la robótica y los vehículos no tripulados pueden evaluar la seguridad de una zona o mejorar la logística sin poner en riesgo vidas.
Marola Balmes destacó la presencia de pymes madrileñas en Polonia, donde colaboran con Indra para desarrollar radares de uso dual capaces de operar tanto en entornos militares como civiles. Estas soluciones, ya instaladas en territorio polaco, demuestran que la tecnología dual está ganando terreno, ofreciendo ventajas estratégicas y comerciales al mismo tiempo.
España lanza una agenda de modernización con 79 programas de defensa
El Ministerio de Defensa, bajo la dirección de Margarita Robles, ha puesto en marcha el mayor ciclo de modernización de los últimos años, con 79 programas que abarcan tierra, mar, aire, espacio y ciberespacio. Proyectos emblemáticos como las fragatas F-110 los submarinos S-80 el vehículo Dragón 8×8 o la digitalización de redes militares están liderados por grandes empresas, pero también incorporan a cientos de pymes especializadas en electrónica, software, sensores y inteligencia artificial.
La nueva Estrategia de Tecnología e Innovación para la Defensa (ETID 2026) sitúa a la I+D+i como eje central, priorizando áreas como la inteligencia artificial los sistemas autónomos la ciberdefensa y las comunicaciones seguras. La visión es acelerar la transferencia de tecnología dual de la investigación universitaria y de startups hacia aplicaciones militares, reduciendo la dependencia externa en sensores críticos y plataformas no tripuladas.
Para que la innovación tenga un impacto real, el plan insiste en la producción a escala. Navantia sigue avanzando con las fragatas F-110, mientras que la producción del Dragón 8×8 se ha incrementado gracias a una reorganización industrial que busca acortar los plazos de entrega. No obstante, pequeñas y medianas empresas advierten que la cadena de valor aún no se ha expandido a la velocidad esperada, un reto que el Ministerio reconoce y pretende abordar mediante la integración progresiva de más contratistas en los grandes contratos estratégicos.
En conjunto, los esfuerzos de las compañías madrileñas en el frente ucraniano y la ambiciosa hoja de ruta nacional reflejan una transformación profunda: de una defensa centrada en la adquisición de equipos a una estrategia basada en autonomía tecnológica y capacidad de respuesta multidominio. La combinación de inversión sostenida, desarrollo de tecnología dual y una base industrial más competitiva posiciona a España como un actor clave en la defensa europea del futuro.



