En los últimos meses la Federal Communications Commission (FCC) ha reforzado sus mecanismos de control sobre equipos que pudieran comprometer la seguridad nacional. El organismo, bajo la dirección del presidente Brendan Carr, aprobó a principios de este año una normativa que amplía la potestad de exclusión: ya no basta con prohibir productos de una empresa completa, también pueden ser vetados los dispositivos que incorporen componentes de origen extranjero considerados riesgosos.
Esta medida permite a la FCC operar con mayor precisión, enfocándose en la cadena de suministro de los aparatos y evitando que simples modificaciones de hardware o firmware escapen al escrutinio. Así, la lista oficial conocida como Covered List se ha convertido en un referente para fabricantes y distribuidores que buscan operar dentro del marco regulatorio estadounidense.
Nuevas incorporaciones a la lista negra de la FCC
Recientemente, dos dispositivos sin revelar su identidad fueron añadidos a la Covered List porque incorporan el chip HiVision, una filial de Huawei que ya figura en la lista de entidades prohibidas. Los chips HiVision se emplean habitualmente en cámaras de seguridad domésticas y en sistemas de grabación para vehículos, conocidos como dashcams.
Según la FCC, estos “chips de vigilancia extranjera” poseen algoritmos de detección facial integrados, una funcionalidad que, aunque anunciada como una forma de reconocer a extraños alrededor de la propiedad, puede ser utilizada para recopilar datos biométricos sin la autorización adecuada. La designación oficial de estos componentes como amenazas subraya la preocupación de Washington respecto a la posible transmisión de información sensible a través de redes internacionales.
Exención temporal para los robots de Intel
En paralelo, la Comisión ha concedido una exención a Intel para que continúe utilizando sus robots automatizados de guía (Automated Guided Vehicles) en las fábricas de semiconductores. La empresa argumentó que los sistemas robóticos avanzados fueron fabricados en el extranjero y que no existe una alternativa nacional viable.
El permiso, que tiene una vigencia de un año, se otorgó para evitar interrupciones en la producción de chips, un sector crítico para la economía estadounidense. La exención cubre únicamente los modelos que ya operan, siempre que se apliquen ajustes de software, firmware o hardware; los futuros diseños no podrán beneficiarse de la misma cláusula y deberán cumplir con los requisitos de origen nacional.
Intel ha señalado que sus robots llevan más de dos décadas en funcionamiento y que la medida busca mantener la continuidad de una cadena productiva esencial. Pasado el plazo, la empresa deberá revisar la composición de sus equipos o solicitar una nueva evaluación a la FCC.
Impacto y perspectivas
La ampliación de la Covered List y la concesión de la exención a Intel revelan la doble estrategia de la FCC: por un lado, endurecer la vigilancia sobre componentes críticos de origen chino; por otro, reconocer que ciertos sectores industriales requieren una transición gradual antes de poder cumplir con los nuevos estándares. Expertos anticipan que, a medida que la lista se enriquezca, los fabricantes deberán diversificar su base de proveedores para evitar sanciones.
Mientras tanto, la comunidad tecnológica observa con atención cómo estas decisiones influirán en la competitividad global y en la búsqueda de soluciones locales que reemplacen a los componentes extranjeros. El equilibrio entre seguridad nacional y continuidad productiva seguirá siendo un tema central en el debate regulatorio de los próximos años.



