El auge de la inteligencia artificial ha puesto bajo presión la expansión de la infraestructura digital a nivel global. En este escenario, Finlandia ha emergido como uno de los destinos preferidos para los centros de datos gracias a su clima frío, su abundante energía de origen renovable y una red eléctrica altamente fiable.
El martes pasado, la Agencia Finlandesa de Licencias y Supervisión (LVV) ordenó a Tuike Finland Oy filial finlandesa de Google, suspender de inmediato los trabajos de preparación del terreno en los proyectos de Muhos y Kajaani-Otanmäki. La medida se fundamenta en la tala de 330 hectáreas de bosque en Muhos y cerca de 200 en Otanmäki, realizadas antes de contar con la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) documento obligatorio para cualquier gran infraestructura.
Orden de la LVV y suspensión de obras
La EIA es un procedimiento técnico, administrativo y legal que permite identificar, valorar y mitigar los efectos ambientales de un proyecto antes de su autorización. Sin este estudio, la LVV tiene la potestad de detener la obra, imponer sanciones o exigir la revisión del proyecto. En el caso de Google, la autoridad permitió que continúen actividades de planificación y mediciones, pero prohibió cualquier intervención que altere significativamente el entorno, como la tala o la construcción de accesos.
Impacto ambiental y retos energéticos en Finlandia
Finlandia se ha convertido en un «parrilla de hielo» para la industria tecnológica, pero el país también debe hacer frente a una creciente demanda eléctrica. La Agencia Internacional de Energía (AIE) proyecta que el consumo de los centros de datos alcanzará los 945 TWh para 2030, con la IA como principal motor de ese crecimiento. Para asegurar el suministro, Google ha firmado un acuerdo que le permite comprar hasta el 50 % de la producción de la central nuclear de Loviisa, que actualmente cubre el 10 % de la electricidad nacional.
Los bosques finlandeses, que históricamente han sido sumideros de carbono, dejaron de absorber más CO₂ del que emitían en 2021, según el Instituto de Recursos Naturales de Finlandia (LUKE). Cada hectárea despejada representa una pérdida de capacidad de captura de carbono, lo que intensifica la preocupación ambiental en torno a la expansión de la infraestructura digital.
Beneficios de Finlandia para los datos
El clima frío reduce la necesidad de sistemas de refrigeración artificial, mientras que la generación eléctrica mayoritariamente de fuentes renovables y nucleares garantiza una huella de carbono relativamente baja. Además, la estabilidad de la red eléctrica y la existencia de infraestructura de transmisión permiten a Google planificar ampliaciones sin depender de proveedores externos.
Respuesta de Google y medidas propuestas
Ante la orden de la LVV, Google emitió un comunicado en el que reconoció la falta de alineación con sus propios estándares. «Comprendemos la preocupación que ha generado la situación. En este caso, no hemos estado a la altura de los altos estándares que nos hemos fijado», explicó Sondre Ronander responsable de comunicación de Google para Finlandia y Noruega. La compañía se comprometió a presentar sus explicaciones antes del 14 de octubre y a plantar árboles en 130 ha de Muhos como medida compensatoria.
La suspensión no constituye una prohibición definitiva; la LVV busca que Google corrija la situación de forma voluntaria y solo impondrá sanciones si la empresa persiste en incumplir la normativa. Mientras tanto, la Evaluación de Impacto Ambiental sigue abierta y la compañía mantiene otras actividades como estudios de suelo y planificación, siempre bajo la vigilancia del organismo regulador.



