El Ibex 35 registró una caída del 2,12 % en la jornada, asentándose en 18.913 puntos, una cifra que no se veía desde junio. El descenso se dio en un contexto de resultados bancarios por debajo de lo esperado y de una creciente aversión hacia los valores vinculados a la inteligencia artificial (IA). A la par, el precio del crudo Brent volvió a superar los 112 USD por barril, reavivando temores inflacionarios.
Los bancos españoles fueron los principales culpables de la caída del índice. Bankinter anunció un beneficio de 901 millones de euros en los tres primeros trimestres, un 11 % por encima del año anterior, pero justo en línea con las previsiones de los analistas. A pesar de la cifra “neutral”, sus acciones se desplomaron un 6 %, marcando el peor desempeño del sector. CaixaBank y Banco Sabadell siguieron la tendencia, con caídas del 4 % y 3,5 % respectivamente, mientras que Santander, Unicaja y BBVA retrocedieron entre el 2,5 % y el 3 %.
Factores que impulsaron la venta masiva
El malestar no se limitó a la banca. Las acciones relacionadas con centros de datos y la IA también sufrieron fuertes correcciones. Solaria, empresa de energía renovable con exposición a infraestructuras de datos, cayó un 7 %, mientras que ACS y Cellnex registraron descensos de alrededor del 3 %.
En el continente asiático, los índices que dependen de la tecnología mostraron caídas similares: el Kospi surcoreano perdió un 3,5 %, y el CSI 300 chino entró en zona técnica bajista tras retroceder más del 20 % desde los máximos de junio. En Estados Unidos, el Nasdaq se hundió cerca del 2 %, liderado por la corrección de gigantes como Meta (-6 %) y Tesla (-1 %).
Repercusión en los mercados europeos y en la renta fija
La presión se extendió a los índices de referencia europeos. El CAC 40 retrocedió bajo los 8.000 puntos y el Stoxx 600 volvió a situarse por debajo de los 640 puntos, mientras que el DAX alemán perdió un 0,5 % y el FTSE MIB italiano cayó un 1,7 %.
En el mercado de deuda, la deuda francesa volvió a cruzar la barrera del 5 % en los bonos a diez años, alcanzando un 5,10 % – su nivel más alto desde 2002 – y provocó que el spread de riesgo se disparara a más de 160 puntos básicos. En contraste, el bono español se mantuvo bajo el 4,10 % y el Bund alemán quedó bajo el 3,40 %.
El fortalecimiento del dólar se tradujo en una presión sobre el euro, que se mantuvo alrededor de 1,12 USD, mientras que la libra esterlina se cotizaba cerca de 1,34 USD. El oro tampoco logró actuar como refugio, cayendo bajo los 4.100 USD la onza. En el segmento de criptoactivos, la resistencia de los principales pares también se mantuvo alta, sin lograr reembolsos significativos.
Excepciones alcistas y horizonte a corto plazo
A pesar de la fuerte venta, algunos valores lograron repuntar. Empresas menos cíclicas como Telefónica, Rovi, Cellnex y Endesa mostraron avances moderados, beneficiándose de su menor exposición a la volatilidad del sector bancario.
El analista de Ecotrader, Joan Cabrero, señaló que el Ibex 35 continúa operando dentro de un rango lateral entre 18.800 y 19.575 puntos. «Mientras no se rompa uno de esos límites, sigue siendo incierto si los alcistas o los bajistas impondrán su dominio», explicó el experto, subrayando la importancia de vigilar tanto los próximos resultados bancarios como la evolución de los precios del crudo y la política de la deuda francesa.
En síntesis, la conjunción de un entorno de resultados bancarios modestos, la sobrevaloración de activos ligados a la IA y la inflación impulsada por el petróleo está empujando al Ibex 35 a niveles de 18.913 puntos, recordando a los inversores la necesidad de monitorear de cerca los indicadores macroeconómicos y los desarrollos tecnológicos antes de tomar decisiones de exposición.



