En el mundo de los videojuegos, pocos títulos han generado tanta controversia como Carmageddon. Lanzado en 1997 por Stainless Games este juego de carreras se destacó por su premisa única: no solo se podía ganar completando el recorrido, sino también destruyendo a los demás vehículos o atropellando a los peatones. Esta mecánica, considerada por muchos como insensible y violenta llevó a que el juego fuera prohibido en Argentina específicamente en la Ciudad de Buenos Aires.
La prohibición de Carmageddon en Argentina
En febrero de 1998 la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires sancionó la Ley 16 que prohibía la distribución, promoción, venta o alquiler de Carmageddon. La medida fue impulsada por FAVAT la asociación Familiares y Víctimas de Accidentes de Tránsito que denunció al juego por instigación a cometer delitos, incitación a la violencia y apología del crimen.
La prohibición, aunque solo aplicaba a la Capital Federal generó un gran impacto en todo el país. Muchos creían que la normativa se extendía a toda la República Argentina lo que contribuyó a crear un aura de misticismo alrededor del juego. Para los adolescentes y niños de la época, la idea de que el mundo adulto lo había declarado ilegal lo hacía aún más atractivo.
El legado de Carmageddon
Con el tiempo, la prohibición de Carmageddon en Buenos Aires perdió relevancia. La Ley 16 quedó enterrada entre otras normativas obsoletas. Sin embargo, el 18 de junio de 2026, la Legislatura porteña sancionó la llamada Ley Hojarasca que derogó leyes antiguas y sin aplicación real. Entre las normativas eliminadas se encontraba la prohibición de Carmageddon, que 28 años después salía de la clandestinidad argentina.
La prohibición de Carmageddon no solo afectó su distribución, sino también la de cualquier otro juego que implicara la destrucción de personas usando vehículos. Las multas y la clausura de comercios por hasta 10 días en caso de reincidencia, junto con la obligación de tomar cursos de educación vial, eran las consecuencias de violar la normativa. Sin embargo, es un misterio si la ley se aplicó a conciencia más allá del impacto noticioso inicial.
El misticismo alrededor del juego
En 1998 siendo un niño de 10 años en un pueblo de 1.000 habitantes en Santa Fe a 500 kilómetros de Buenos Aires, solo mencionar Carmageddon en la escuela podía generar una reprimenda. Los rumores sobre copias clandestinas y partidas secretas añadían un componente de rebeldía al juego. Aunque todo era incomprobable y muy posiblemente falso, el misticismo no era tanto por el juego en sí, sino por el simple hecho de que estaba prohibido.
Hoy, 28 años después, Carmageddon ya no está prohibido en ninguna parte de Argentina. Aunque no se espera un repentino boom en su popularidad, el levantamiento de la prohibición marca el fin de una era de controversia y misterio alrededor de este icónico videojuego.


