En los bosques nublados de los Yungas, en la vertiente oriental de la Cordillera de los Andes bolivianos, se confirmó la existencia de Leopardus tilcayo una especie de felino que no se había reconocido por la ciencia en más de un siglo. El animal, apodado localmente «tilcayo», fue inicialmente encontrado en 2016 por una familia que lo mantuvo en su casa durante un año antes de percibir su naturaleza salvaje y trasladarlo al santuario de vida silvestre Senda Verde. Allí, la bióloga y exploradora de National Geographic Paola Nogales-Ascarrunz inició una investigación que culminó en la publicación del hallazgo el 17 de septiembre en la revista Current Biology.
Identificación genómica y redefinición del género Leopardus
El equipo de investigación, integrado por Paola Nogales-Ascarrunz, el genetista brasileño Eduardo Eizirik y el biólogo belga Jonas Lescroart, analizó el ADN de 38 ejemplares del género Leopardus combinando muestras recientes con material almacenado en museos de Europa y Norteamérica. Los resultados, obtenidos mediante secenciación completa del genoma demostraron que lo que antes se consideraba un único grupo amplio de gatos pequeños en Sudamérica en realidad comprende cinco especies distintas. Una de ellas corresponde al recién descrito tilcayo cuya divergencia genética del resto del género se remonta a aproximadamente 1,4 millones de años, una separación provocada probablemente por cambios ecológicos que aislaron poblaciones en los Yungas.
Características físicas y ecosistema del tilcayo
El ejemplar estudiado es un macho de diez años que mide entre 45 y 50 cm de cuerpo, con una cola de unos 25 cm, y pesa alrededor de 1,4 kg, ligeramente menos que un gato doméstico promedio. Su pelaje muestra manchas de mayor tamaño que las de la oncilla (Leopardus guttulus), una cola larga y delgada y una tonalidad más apagada que recuerda al jaguar. Presenta orejas cortas y redondas, bigotes prominentes y una cara pequeña y ligeramente arrugada. En cuanto a su comportamiento, el felino es predominantemente nocturno; análisis de heces revelaron restos de roedores y huevos, indicando una dieta basada en pequeños mamíferos y, ocasionalmente, en aves.
Hábitat y amenazas
El tilcayo habita los bosques de niebla de los Yungas, un ecosistema caracterizado por alta humedad, abundante biodiversidad y una topografía accidentada que favorece la fragmentación de poblaciones. La zona está bajo presión constante por actividades de deforestación, expansión agrícola y explotación minera, lo que pone en riesgo la supervivencia de esta especie desconocida. Actualmente, el número de individuos en estado silvestre es incierto; los investigadores han instalado cámaras trampa en áreas estratégicas para estimar su distribución, densidad poblacional y patrones de movimiento.
Implicaciones para la conservación y la taxonomía
El descubrimiento del tilcayo redefine la taxonomía de los felinos silvestres sudamericanos y obliga a revisar la Lista Roja de la IUCN, que tradicionalmente ha evaluado a los miembros del género Leopardus como un conjunto limitado de especies. James Sanderson, director de la Fundación para la Conservación de Pequeños Felinos Silvestres, afirmó que la identificación de Leopardus tilcayo y las otras cuatro especies validadas –L. guttulus, L. emiliae, L. pardinoides y L. tigrinus– exige un replanteamiento de las estrategias de protección, ya que cada línea evolutiva presenta requerimientos de hábitat particulares. La descripción formal de la especie también abre la puerta a solicitar su reconocimiento legal y a diseñar planes de manejo específicos para evitar su extinción.
En síntesis, el hallazgo del tilcayo no solo representa la primera descripción de una nueva especie felina en más de cien años, sino que también ilustra el poder de la genómica para desentrañar la historia evolutiva de grupos que, a simple vista, parecen similares. El trabajo continuo en el campo —instalación de cámaras, muestreos de ADN ambiental y monitoreo de la población— será crucial para determinar el estado de conservación del tilcayo y para proteger los frágiles bosques de los Yungas, que albergan una biodiversidad única en el planeta.



