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El liderazgo empresarial ha cambiado: nuevas competencias para adquirir

En los últimos meses, las empresas han cambiado las estructuras básicas para adquirir nuevas competencias y mayor productividad.

En el transcurso de unos pocos meses, la dirección de las empresas se revolucionó rápidamente debido a los cambios que exigía la llegada de la pandemia. En este contexto, los dirigentes tuvieron que tomar decisiones difíciles y adaptarse a las exigencias de la crisis sanitaria.

El liderazgo empresarial ha cambiado: nuevas competencias para adquirir

En los últimos meses, las empresas han cambiado las estructuras básicas que han dado forma a sus operaciones durante décadas. Para sobrevivir a los 19 meses de volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad que han vivido hasta ahora, las organizaciones han tenido que realizar cambios cruciales en su organización interna, en sus sistemas informáticos, en sus métodos de comunicación, en sus estrategias de negocio y en la coordinación de los equipos corporativos, pero, sobre todo, han tenido que replantearse radicalmente el liderazgo.

En primer lugar, las empresas tuvieron que suspender sus actividades y relegar a sus trabajadores al trabajo inteligente.

Sin embargo, no todas las empresas estaban preparadas para atender a sus clientes a distancia: sólo en 2020, por ejemplo, 1,4 millones de empresas cerraron en México. Sin embargo, las empresas que pudieron organizar su trabajo a distancia obtuvieron importantes beneficios.

Según datos de Gallup y Global Workplace Analytics, las empresas han experimentado un aumento de entre el 35 y el 40% en su productividad. Además, se registró hasta un 40% menos de errores al trabajar desde casa debido a la mayor atención a los detalles. También ha habido menos absentismo, lo que ha supuesto hasta un 21% más de rentabilidad para las empresas.

En este nuevo contexto histórico, social y laboral, el liderazgo empresarial debe centrarse más en los resultados, la responsabilidad y la libertad, que en dónde y cómo hace su equipo su trabajo. He aquí, pues, algunas de las nuevas características que determinan el éxito del liderazgo empresarial.

1. Agilidad: menos estructuras jerárquicas

Los planes estratégicos son importantes para alcanzar la visión de la empresa, pero no pueden estar grabados en piedra. La pandemia fue una situación imprevista que tomó por sorpresa a todas las empresas del mundo. En consecuencia, es importante estar dispuesto a transformarse, a cambiar de rumbo rápidamente y, al mismo tiempo, tratar de comprometer lo menos posible a toda la organización.

Para tener una empresa ágil hay que deshacerse de las estructuras jerárquicas y tener equipos multidisciplinares y autónomos que puedan funcionar sin microgestión. En lugar de dirigir a un grupo de personas, las responsabilidades de gestión deben distribuirse por toda la organización. Los equipos grandes no son tan ágiles como una red de equipos pequeños que pueden estar desunidos en numerosos proyectos nuevos.

2. Promover conexiones humanas fuertes y saludables

Los seres humanos son criaturas sociales. No es de extrañar que quieran sentirse conectados con las personas con las que pasan la mayor parte de su tiempo. Entonces… ¿cómo ayudan los líderes empresariales a las conexiones de los empleados?

Gregg Lederman es un autor de bestsellers que se centra en el estudio de la interacción entre los empleados. Tras una larga investigación, descubrió 3 cosas que la gente necesita en el trabajo para sentirse completamente realizada:

  • Necesitan reconocimiento: las personas necesitan ser reconocidas por las habilidades y la perspectiva que aportan al lugar de trabajo y por los retos que han completado.
  • Necesitan respeto: las personas quieren ser respetadas en su papel de seres humanos, sus características profesionales y por la contribución que aportan al equipo de trabajo.
  • Necesitan relaciones interpersonales: las personas quieren tener relaciones satisfactorias con las personas con las que trabajan.

Los líderes de la empresa son modelos de conducta para los empleados. Su función es establecer el tono emocional de las relaciones y orientar la futura dirección estratégica.

3. Liderazgo empresarial: los mejores líderes juegan al ajedrez, no a las damas chinas

Cuando ves a tu equipo como una «partida de damas», cada pieza es una pieza uniforme, por lo que ves todas las piezas de la misma manera. Cuando ves a tu equipo como una partida de ajedrez, reconoces que cada pieza tiene diferentes puntos fuertes y débiles, por lo que la forma de elaborar la estrategia cambia radicalmente.

Tiene que dirigir a su equipo de forma que potencie sus puntos fuertes y, al mismo tiempo, fomente el trabajo en equipo compensando las debilidades de un empleado con los puntos fuertes de otro. Por lo tanto, los empleados no quieren que su jefe les diga lo que tienen que hacer, sino que quieren que se les reconozcan sus puntos fuertes únicos y quieren ser guiados por un líder que sepa cómo optimizar su rendimiento para que puedan obtener mejores resultados.

4. Construir una cultura excelente y memorable

¿Cuál es el ambiente diario en la oficina? ¿Es un lugar agradable para estar? ¿El equipo se trata bien o hay chismes, quejas y discusiones? ¿Cómo son los niveles de atención y concentración? ¿Siente todo el mundo que está trabajando por algo que vale la pena?

Los ambientes de trabajo felices y productivos no son innatos en el entorno empresarial, sino que son el resultado directo de los esfuerzos de un buen liderazgo empresarial. Los líderes trabajan para crear una visión que motive a todos los empleados: esta actitud es fundamental para construir una cultura corporativa eficaz y memorable.

Las empresas han cambiado y el liderazgo debe hacerlo también para no quedarse atrás en un mundo que exige y fomenta la digitalización. Las estructuras tradicionales con un liderazgo profundamente arraigado arrastran a las empresas y no les permiten operar en la dinámica de la era tecnológica.

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