En un mundo donde el tiempo es un recurso cada vez más escaso, la tecnología está transformando la manera en que nos alimentamos. Juan Roig, presidente de Mercadona ha sido uno de los principales impulsores de esta revolución, defendiendo la comida preparada como una solución para devolver tiempo a los consumidores.
Desde el lanzamiento de la sección Listo para comer en los establecimientos de Mercadona, hace ya ocho años, la cadena valenciana ha visto cómo esta opción se consolida como una alternativa recurrente para muchos hogares. Roig no solo ha apostado por esta tendencia, sino que también ha reflexionado sobre cómo la tecnología podría haber cambiado los hábitos culinarios de generaciones pasadas.
La tecnología como impulsora del cambio culinario
Roig ha afirmado que, de haber contado con la tecnología actual, nuestras tatarabuelas no habrían pasado tanto tiempo en la cocina. Esta declaración, hecha durante el Congreso de la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (Aecoc) en octubre de 2026, subraya el papel crucial que juegan los avances tecnológicos en la transformación de la cocina doméstica.
La tecnología ha permitido que procesos industriales de conservación, logística en frío, cocinas automatizadas y envasado al vacío sean capaces de ofrecer platos con la misma frescura que en el hogar, pero ahorrando tiempo en la compra, preparación y limpieza. Esto ha llevado a un cambio en los hábitos de consumo, donde la comodidad y el ahorro de tiempo son factores decisivos.
El valor de la alimentación frente a otros productos
En una reflexión que generó gran debate, Roig comparó el valor de un litro de leche con el de un teléfono móvil de alta gama. Durante la presentación de los resultados de Mercadona en marzo de 2026, cuestionó por qué nos quejamos por pagar unos céntimos más por un alimento básico y aceptamos gastar miles de euros en un dispositivo electrónico.
Esta comparación no solo destaca la disparidad en la percepción del valor, sino también la diferencia en la frecuencia de compra y la utilidad percibida. Mientras que un móvil puede usarse durante años, un litro de leche se consume y debe reponerse con frecuencia. Roig defendió que producir alimentos de calidad debe ser rentable, especialmente en un contexto de protesta del sector agrario.
El debate sobre el futuro de las cocinas domésticas
Roig ha sido contundente al afirmar que para 2050, las cocinas domésticas podrían desaparecer. Esta predicción, hecha a principios de 2026, se basa en la creciente tendencia hacia los platos precocinados y la comida preparada. Sin embargo, no todos comparten esta visión.
La Osa, un supermercado cooperativista en Madrid, defiende la importancia de la cocina tradicional. Para ellos, la cocina es revolucionaria y esencial para la salud y el medio ambiente. Aunque reconocen la comodidad de los platos preparados, abogan por un consumo responsable y una fiscalidad que favorezca productos sostenibles y de calidad.
En un mundo en constante evolución, la tecnología y la tradición se enfrentan en el ámbito culinario. Mientras algunos apuestan por la comodidad y el ahorro de tiempo, otros defienden la importancia de la cocina casera y los alimentos de calidad. El futuro de la cocina está en juego, y la decisión final dependerá de cómo equilibramos estas dos fuerzas.


