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20 septiembre 2026

Por qué el felino doméstico es considerado invasor en Japón

Los felinos que antes protegían templos ahora amenazan la fauna japonesa.

Por qué el felino doméstico es considerado invasor en Japón

En la imaginería colectiva, el gato doméstico es sinónimo de compañía y tranquilidad. Sin embargo, en Japón esa figura ha adquirido un matiz inesperado: la clasificación como especie invasora. La discusión surgió recientemente en Tokio, cuando el gobierno propuso incluir a los felinos que viven en la calle en la lista oficial de especies exóticas nocivas. La medida, que pretendía proteger la biodiversidad autóctona, chocó de inmediato con la opinión pública y terminó retractándose tras apenas tres días.

Un viajero milenario: la llegada del gato a Japón

Los registros históricos sitúan la primera introducción del Felis catus en el archipiélago durante el periodo Heian (794-1185). Comerciantes chinos trajeron a los felinos a bordo de sus barcos con el objetivo de resguardar los valiosos rollos budistas de la incursión de roedores. Aunque la tradición popular habla de una presencia de al menos 1.200 años un hallazgo arqueológico de 2008 en las ruinas de Karakami, prefectura de Nagasaki, reveló huesos felinos que datan de 2.100 años atrás, ampliando considerablemente la cronología de su llegada.

Impacto ecológico y reconocimiento internacional

Desde el punto de vista biológico, el gato es una especie introducida que ha demostrado un predatorio sin precedentes. La Base de Datos Mundial de Especies Invasoras de la UICN lo incluye entre las 100 especies exóticas más dañinas del planeta, debido a que, en libertad, mata miles de millones de aves y pequeños mamíferos cada año. Este nivel de depredación lo posiciona como una de las principales causas de mortalidad de fauna silvestre en diversas regiones, incluido Japón.

La polémica en Tokio y la retirada de la propuesta

En, el ministro Hirotaka Ishihara anunció la intención de ampliar la lista de invasores para abarcar a los gatos callejeros es decir, aquellos felinos que dependen de la alimentación humana pero viven sin dueño. La iniciativa pretendía focalizarse exclusivamente en los animales totalmente asilvestrados, pero la reacción en redes sociales –recopilada por Sora News– mostró un temor generalizado: la posibilidad de que se practicara la eutanasia indiscriminada, incluso de mascotas que pudieran escaparse. La presión ciudadana obligó a una reunión extraordinaria con expertos, y la propuesta quedó en suspenso, manteniéndose la clasificación vigente solo para los felinos completamente salvajes.

El episodio dejó clara la complejidad de equilibrar la conservación de ecosistemas endémicos con la sensibilidad cultural y afectiva que la sociedad japonesa tiene hacia sus felinos. Mientras la población de gatos callejeros sigue creciendo, Japón continúa buscando vías que permitan proteger la biodiversidad sin sacrificar la relación histórica que une a los humanos con estos animales.

Autore

Sofía Herrera

Sofía Herrera cubre lo que pasa en TikTok antes de que llegue a la televisión. Combina análisis cultural con periodismo de actualidad ligera.