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17 julio 2026

Reforma del ETS: Bruselas permite más emisiones a cambio de inversiones en descarbonización

Bruselas ha anunciado una nueva propuesta para el sistema ETS que flexibiliza las normas de emisiones para la industria, permitiendo más emisiones a cambio de inversiones en descarbonización.

Reforma del ETS: Bruselas permite más emisiones a cambio de inversiones en descarbonización

La Comisión Europea ha presentado una nueva propuesta para reformar el sistema de comercio de emisiones (ETS), permitiendo a las industrias emitir más gases de efecto invernadero a cambio de inversiones en proyectos de descarbonización. Esta medida, que ha sido bien recibida por algunos Estados miembros y la gran industria, ha generado controversia debido a su impacto en los objetivos climáticos de la UE.

La reforma del ETS, que afecta a más de 11.000 fábricas en Europa, busca equilibrar la competitividad industrial con la transición ecológica. La Comisión Europea ha justificado esta decisión argumentando que el contexto geopolítico y económico ha cambiado, y que la industria europea enfrenta una presión creciente.

Flexibilización de las normas de emisiones

La nueva propuesta del ETS incluye varias medidas clave. En primer lugar, se incrementarán los volúmenes de derechos de emisión gratuitos para 14 industrias, principalmente químicas y refinerías, lo que se traducirá en unos 4.000 millones de derechos de emisión adicionales para el periodo 2026-2030. Además, se ofrecerá mayor flexibilidad a las compañías de energía y combustibles, valorada en unos 6.000 millones de euros entre 2026 y 2030.

Otra de las modificaciones importantes es la actualización del Factor de Reducción Lineal (LRF) que determina el porcentaje anual fijo mediante el cual la UE reduce el límite máximo de emisiones de gases de efecto invernadero. La nueva propuesta establece una reducción del 3,7% anual entre 2031 y 2035 y del 1,7% entre 2036 y 2040, en comparación con el 4,3% anual exigido anteriormente.

Objetivos de electrificación y descarbonización

La Comisión Europea también ha planteado un objetivo indicativo de electrificación del 46% para 2040, que podría reducir en 260.000 millones de euros anuales la factura de la UE por importaciones de combustibles fósiles. Este objetivo, aunque no es vinculante, busca fortalecer la agenda climática de los Veintisiete y fomentar la inversión en energías renovables.

Para compensar la flexibilización de las normas de emisiones, la Comisión ha anunciado la creación de un Banco para la Descarbonización Industrial que contará con 100.000 millones de euros para financiar proyectos de descarbonización en toda Europa. Además, se ha propuesto que al menos el 50% de los ingresos nacionales procedentes del ETS se destinen a inversiones para descarbonizar la industria.

Reacciones y críticas

La propuesta de la Comisión Europea ha generado reacciones mixtas. Mientras algunos Estados miembros y la gran industria han celebrado la medida, argumentando que es necesaria para mantener la competitividad de la industria europea, otros han criticado la flexibilización de las normas de emisiones, señalando que podría retrasar los objetivos climáticos de la UE.

Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva para una Transición Limpia, ha defendido la reforma argumentando que el enfoque es más favorable a las empresas y más sensible a las necesidades del tejido empresarial. Sin embargo, ha admitido que la ambición climática aumentará durante la próxima década, aunque las exigencias se han retrasado.

Aunque la medida ha generado controversia, la Comisión Europea ha subrayado la importancia de mantener la señal de mercado y fomentar la inversión en energías renovables.

Autore

Carmen Ruiz

Carmen Ruiz traduce el último informe del IPCC en preguntas que importan a la Gen-Z: qué cambia en mi factura, mi trabajo, mi ciudad. Reportaje serio sin alarmismo.