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16 octubre 2026

Suspenden orden de sacrificio de dos vacas registradas como mascotas

Un juez ha paralizado por ahora la orden de sacrificio de dos vacas que su dueño, José Antonio, reclama como mascotas; permanecen inmovilizadas en la finca mientras se decide el pleito.

Suspenden orden de sacrificio de dos vacas registradas como mascotas

En Lepe (Huelva) se ha abierto un litigio poco habitual: un vecino ha pedido que sus dos vacas, Tiberia I y Tiberia II sean reconocidas legalmente como animales de compañía y no como ganado productivo sujeto a sacrificio. El propietario, José Antonio Oria, de 61 años, presentó argumentos civiles y administrativos para justificar la conversión del destino de los animales, tras una actuación de agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) en la que se apreció falta de trazabilidad. A raíz del expediente abierto por la administración andaluza, la Consejería de Agricultura solicitó el sacrificio obligatorio y sin indemnización de los bovinos alegando riesgos sanitarios.

Ante ese escenario, la sección de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal de Instancia de Huelva dictó una resolución cautelar que suspende provisionalmente la orden de sacrificio a la espera del juicio. Mientras dura ese proceso, las dos vacas permanecen inmovilizadas en la finca donde viven. La decisión judicial atiende a la documentación aportada por la defensa, que incluye la inscripción de los animales en el Registro de Identificación de Animales de Compañía desde el 12 de noviembre del 2025 y pasaportes identificativos que, según el abogado, permiten solicitar la condición de mascotas según la Ley 7/2023.

Argumentos del propietario y actuación administrativa

José Antonio sostiene que Tiberia I y Tiberia II han dejado de ser animales con finalidad productiva y han pasado a formar parte de su entorno familiar. El propietario relata que cuidó y alimentó a las crías desde su origen, que mantiene con cariño y que constituyen una terapia tras sufrir problemas de salud personales. La Junta de Andalucía, por su parte, notificó el expediente al considerar que los bovinos no estaban correctamente identificados en el momento de la inspección y que su mantenimiento en una finca donde pueden entrar en contacto con otros animales conlleva riesgos de contagio de enfermedades como la brucelosis o la tuberculosis. Esos riesgos fueron la base para pedir la eutanasia administrativa sin indemnización.

Base legal y situación procesal

La defensa, encabezada por el letrado que representa a Oria, aportó como documento clave la inscripción de las vacas en el Registro de Identificación de Animales de Compañía con fecha de 12 de noviembre del 2025. Ese trámite se apoya en el artículo 1 apartado b de la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales que contempla la posibilidad de considerar como animales de compañía a individuos que han perdido su finalidad productiva si se inscriben como tales. El juez del Contencioso-Administrativo valoró esos elementos y adoptó una medida cautelar que impide momentáneamente la ejecución del sacrificio, aunque mantiene la inmovilización de los ejemplares en la parcela donde viven.

Condiciones actuales en la finca y repercusiones personales

Las vacas continúan en la parcela 478 del polígono 12 de Lepe, bajo vigilancia y con restricciones de movimiento que buscan evitar contacto con otros rebaños hasta que se resuelva la cuestión judicial. José Antonio describe la finca como un santuario donde cultiva un huerto y pasa gran parte del tiempo cuidando a los animales. A sus 61 años —tras dos ictus y un accidente que dejaron secuelas—, afirma que la compañía de las vacas es fundamental para su rutina y bienestar emocional. El propietario explica que existe una relación recíproca: los animales responden a su llamado y muestran conductas que él interpreta como vínculo afectivo similar al de un perro o un gato.

Implicaciones del caso y posible precedencia

El abogado que defiende a Oria considera que, de prosperar el argumento jurídico, el asunto podría sentar un precedente poco frecuente al admitir formalmente a bovinos en la categoría de mascotas. En la práctica, eso implicaría cambios en la gestión administrativa de estos animales, en las obligaciones de identificación y en las medidas sanitarias aplicables. No obstante, el contencioso seguirá su curso y el tribunal deberá ponderar el riesgo sanitario señalado por la administración frente al derecho del propietario y la documentación presentada. Por ahora, la cautelar ofrece una prórroga que evita el sacrificio inmediato y mantiene abiertas las vías legales para dirimir la cuestión.

Actores involucrados

En el procedimiento figuran como protagonistas directos: el recurrente José Antonio Oria, las vacas Tiberia I y Tiberia II la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía y los magistrados del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Huelva. También intervino el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) en la inspección inicial que motivó el expediente administrativo. La resolución cautelar es una medida provisional que deja en manos del proceso judicial definitivo la decisión sobre el destino final de los animales.

Autore

Andrés Rodríguez

Andrés Rodríguez, madrileño de 33 años con aire moderno y relajado, recuerda cubrir las protestas de la Puerta del Sol durante el 15-M desde una bicicleta. Defiende un periodismo cercano que prioriza testimonios vecinales frente a titulares fríos; vive en Malasaña y compagina crónicas con proyectos de audio local.