En el corazón sur de Moscú se alza la Torre de Shukhov, una gigantesca columna de acero que nació como símbolo de la revolución industrial soviética. Encargada por Lenin y concluida en 1922 bajo la dirección del ingeniero Vladimir Shukhov, la estructura alcanza los 148 metros y está compuesta por una serie de armazones hiperbólicos entrelazados. Su objetivo original era servir de antena de transmisión de radio para cubrir todo el territorio de la recién creada Unión Soviética y, al mismo tiempo, rivalizar con la Torre Eiffel de París, erigida en 1889.
Durante más de un siglo la torre ha resistido los embates de la historia: sobrevivió a las purgas de la época estalinista, a la invasión nazi durante la Segunda Guerra Mundial y al colapso de la URSS en 1991. Sin embargo, el desgaste no se debió a bombardeos, sino a la falta de mantenimiento. La última capa de pintura se aplicó en 1964 y, a finales de 2001, su uso como transmisor de señales radiofónicas quedó prácticamente inactivo.
Intentos previos de salvamento
Ya en 2014 surgió la primera propuesta oficial para derribar la estructura, pero la iniciativa fue frenada por la oposición de especialistas tanto rusos como internacionales. Tres años después, en, se planteó una solución intermedia: remover con helicóptero los módulos superiores, trasladarlos a un taller y reparar en sitio los segmentos inferiores. Aquella operación nunca se ejecutó, quedando la torre en un estado de abandono progresivo.
La decisión del Ministerio de Cultura
El organismo cultural ruso modificó recientemente la normativa de protección patrimonial que amparaba el monumento, habilitando el desmantelamiento total sin la obligación de conservar cada pieza original. La entidad propietaria, la Red Rusa de Televisión y Radiodifusión, argumenta que el acero está tan corroído que su restauración resultaría económicamente inviable. Según sus cálculos, los costos de una rehabilitación integral podrían ascender a varios miles de millones de rublos, una cifra que, según el historiador Airat Bagautdínov, genera una «incertidumbre presupuestaria decisiva».
Costo y viabilidad
Las autoridades estiman que la demolición parcial o total permitiría rescatar los componentes aún utilizables y, a partir de ellos, erigir una nueva torre inspirada en el diseño original de Shukhov. No se han publicado planos detallados, por lo que aún se desconoce cuánta materia histórica sobreviviría al proceso.
Cartas abiertas y protestas
Un grupo de arquitectos, historiadores y expertos internacionales ha enviado una misiva abierta al presidente Vladímir Putin, solicitando la paralización del proyecto y una revisión exhaustiva del estado real de la estructura. Entre los firmantes se encuentra Barry Bergdoll, académico de la Universidad de Columbia, quien recuerda que la Torre Eiffel francesa ha sido objeto de múltiples restauraciones sin necesidad de reemplazarla por una réplica.
Calendario y perspectivas
El cronograma anunciado el 22 de octubre indica que los trabajos de preparación comenzarán este otoño, seguidos por el desarme de la sección superior a principios de 2027 y la posterior retirada de las cinco secciones restantes. Los responsables del proyecto aseguran que intentarán conservar la mayor cantidad posible de elementos originales, aunque los conservacionistas advierten que la mayoría podría terminar sustituyéndose por acero moderno, lo que, a su juicio, erosionaría el valor histórico esencial de la torre.
Así, después de haber superado más de un siglo de convulsiones políticas y conflictos bélicos, la Torre de Shukhov se enfrenta a una amenaza de naturaleza distinta: la posible pérdida de su autenticidad material mientras su silueta perdura bajo una nueva piel de acero.



