El grupo bancario francés BPCE ha formalizado la compra del 7 % del capital de Banco Sabadell una maniobra calificada por ambas partes como amistosa. La transacción equivale a aproximadamente 333,8 millones de acciones y, según el precio de cierre de la jornada anterior, su valor rondaría los 1.200 millones de euros. BPCE se compromete a no superar el 9,99 % para evitar la necesidad de autorización gubernamental.
Detalles de la operación y posicionamiento accionarial
El paquete accionarial fue adquirido en el mercado abierto y a través de instrumentos financieros, lo que sitúa a BPCE por delante de otros grandes inversores como BlackRock (8,2 %) y Zurich (casi 5 %). Con esta compra, el grupo francés se convierte en el cuarto mayor accionista de Sabadell a nivel español. El comunicado presentado a la CNMV indica que BPCE aspira a ser un accionista estable y a largo plazo con presencia en el Consejo de Administración.
Implicaciones estratégicas para Banco Sabadell
Para Sabadell, la llegada de BPCE refuerza el accionariado defensivo y reduce la vulnerabilidad frente a posibles ofertas públicas de adquisición (OPA). El año pasado el banco había rechazado una propuesta de BBVA que no alcanzó el umbral del 30 % necesario para su aceptación. La nueva participación, aunque amistosa, actúa como un escudo que dificulta nuevas tentativas hostiles.
Planes de cooperación a partir de 2027
Ambas instituciones han anunciado el inicio de conversaciones estratégicas que arrancarán a principios de 2027. El objetivo es identificar sinergias en áreas como banca corporativa y de inversiónleasing de equiposcrédito al consumo y negocio internacional. BPCE busca, a través de esta alianza, potenciar su presencia europea, mientras Sabadell espera beneficiarse del expertise internacional del grupo francés.
El director general de BPCE, Nicolas Namias, subrayó que la inversión se alinea con la hoja de ruta «Visión 2030» del grupo, cuyo foco está en la expansión y diversificación en Europa. Por su parte, Josep Oliu, presidente no ejecutivo de Sabadell, calificó la operación como un reconocimiento a la solidez del proyecto independiente del banco catalán y como una garantía de estabilidad para sus accionistas.



