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25 octubre 2026

Incidente nuclear en Chernóbil: dron ruso rompe el Nuevo Confinamiento

Un dron ruso rompe el casco metálico que protege el reactor de Chernóbil, desatando una urgente carrera de fondos para su reparación.

Incidente nuclear en Chernóbil: dron ruso rompe el Nuevo Confinamiento

El 14 de febrero de 2025, el cielo sobre la zona de exclusión de Chernóbil se vio rasgado por el zumbido de un dron de origen ruso. El artefacto se estrelló contra la gigantesca estructura de acero que cubre el reactor dañado en 1986, provocando una brecha considerable y un incendio que alcanzó unos 40 m² del revestimiento exterior. Los equipos de emergencia lograron extinguir las llamas rápidamente, pero la integridad del Nuevo Confinamiento quedó comprometida.

El ataque del 14-febrero y el daño causado

Tras el incidente, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) realizó una inspección in situ y concluyó que la estructura había perdido sus funciones de seguridad primarias, entre ellas la capacidad de confinamiento de la radiactividad. Aunque no se detectaron fugas inmediatas, la pérdida de la barrera de contención implica que, en caso de degradación adicional, podría producirse una liberación de material radiactivo. El fuego, aunque breve, dejó una abertura de varios metros que requiere sellado urgente.

El Nuevo Confinamiento: dimensiones y vida útil prevista

Finalizado en 2019, el Nuevo Confinamiento Seguro es la mayor estructura metálica del planeta, con 110 m de altura, 150 m de ancho y 256 m de largo, y supera las 30 000 toneladas. Su objetivo era sustituir el “sarcofago” provisional construido entre mayo y noviembre de 1986, cuya vida útil se estimó en 30 años. Antes de su puesta en marcha, la cubierta se sometió a una prueba de 72 horas que demostró su capacidad para contener nuevas emisiones de radiación y permitir el desmantelamiento futuro del reactor. Según informes, el diseño original contemplaba una duración de 100 años, siempre que no se viera alterado por interferencias externas.

Reparación, financiación y amenazas a Europa

El daño evaluado por el OIEA se catalogó como grave, y aunque no se haya comprometido la estructura portante, la pérdida de la función de confinamiento obliga a una reparación integral. El consorcio NOVARKA 2 y la entidad financiera del European Bank for Reconstruction and Development (EBRD) estiman que la puesta a punto completa requerirá al menos 500 millones de euros. Hasta la fecha, los países del G7 han anunciado una primera partida de 260 millones de euros y han lanzado un llamamiento a otras naciones para alcanzar la cifra total.

Las mediciones de radiactividad realizadas desde el ataque indican que los niveles no han aumentado, pero el OIEA advierte que la corrosión del arco de acero podría iniciar alrededor de 2030, lo que subraya la urgencia de la obra. En los últimos años, incidentes similares se han registrado en otras instalaciones nucleares, como los ataques con drones a la central de Zaporiyia en Energodar, denunciados por la ONU en mayo. Expertos señalan que un desastre nuclear deliberado tendría consecuencias globales, pues la nube radiactiva retornaría a los emisores, afectando tanto a Ucrania como a Rusia y al resto de Europa.

Mientras se negocian los fondos y se planifica la obra de refuerzo, la comunidad internacional mantiene una vigilancia estrecha. La restauración del Nuevo Confinamiento no solo protege al territorio ucraniano, sino que constituye una barrera esencial para la seguridad nuclear del continente. La combinación de la amenaza externa y el inevitable proceso de envejecimiento estructural pone de manifiesto la necesidad de una respuesta coordinada y bien financiada antes de que la fecha crítica de 2030 se convierta en una realidad tangible.

Autore

Sofía Herrera

Sofía Herrera cubre lo que pasa en TikTok antes de que llegue a la televisión. Combina análisis cultural con periodismo de actualidad ligera.