El verano de 2026 está dejando una huella imborrable en la historia climática de Europa. Las temperaturas están alcanzando niveles nunca antes vistos, y las olas de calor se están convirtiendo en una norma preocupante. Este fenómeno no es aislado; es un reflejo claro del cambio climático que está transformando nuestro planeta.
La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha señalado que España está experimentando un calor extremo que se extiende más allá de lo habitual. Desde mayo, las temperaturas han sido inusualmente altas, y la situación no muestra signos de mejorar. Este patrón no es único; es parte de una tendencia global que está afectando a múltiples regiones del mundo.
El calor extremo en Europa: un fenómeno en expansión
Europa está experimentando un aumento significativo en la frecuencia e intensidad de las olas de calor. Según el servicio de vigilancia por satélite de la Unión Europea Copernicus estos eventos son consistentes con el rápido calentamiento global. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) ha confirmado que Europa se está recalentando más rápidamente que otras regiones, y las olas de calor están ocurriendo antes y más allá del verano tradicional.
En España, la Aemet ha advertido que el calor extremo de junio de 2026 podría durar al menos hasta mediados de mes, con temperaturas altas incluso después de los picos más intensos. Este patrón de calor persistente es una señal clara de que el clima está cambiando y que debemos adaptarnos a nuevas realidades.
Impacto en la salud y la sociedad
El calor extremo no solo afecta al clima, sino también a la salud pública. La primera ola de calor del verano suele ser la más lesiva, ya que el cuerpo no está adaptado y hay un mayor número de personas vulnerables. Según el sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo) este mayo se han registrado 101 muertes atribuibles al calor, la cifra más alta para ese mes.
María José Caballero, experta en adaptación al cambio climático de Greenpeace destaca la importancia de adaptar las ciudades al calor extremo. ‘Cuando las temperaturas extremas llegan de golpe, no da tiempo a que el cuerpo se acostumbre’, explica. Esto subraya la necesidad de medidas urgentes para proteger a la población de los efectos del calor.
Ejemplos globales: la crisis climática en acción
La crisis climática es un fenómeno global, y sus efectos se pueden ver en diversas partes del mundo. En la India una ola de calor severa ha dejado miles de muertos, según un estudio reciente de la Universidad de Berkeley. Este episodio ha sido descrito como ‘un aviso para el futuro’ por Kayly Ober, investigadora sobre clima, sostenibilidad y geopolítica del Carnegie Endowment for International Peace.
En Europa, países como AlemaniaBulgariaGran BretañaGrecia e Italia están soportando temperaturas récord. En Francia la situación es particularmente grave, con niveles de calor similares a los de 2003, cuando se documentaron 15.000 fallecimientos. Este episodio ha impactado también en otra cuenta: desde el 18 de junio, han fallecido 40 personas ahogadas, calificadas como ‘las primeras víctimas de esta crisis’ por el primer ministro francés, Sébastien Lecornu.
El escenario es generalizado y se ha convertido en la norma. ‘Las olas de calor sin precedente se convierten en rutinarias no solo en India, sino en todo el planeta’, concluye Kayly Ober. ‘Sería sabio que los gobiernos trabajaran en la mitigación y la adaptación al cambio climático’.
Alertas rojas y medidas urgentes
El calor extremo de junio de 2026 ha llevado al Gobierno vasco a lanzar una alerta roja, la quinta en su historia y la primera durante un mes de junio. Todas las alertas rojas por calor registradas en Euskadi hasta ahora se han activado desde el año 2026. Este episodio está golpeando especialmente al norte de la península ibérica, donde la población está menos acostumbrada al calor extremo.
María José Caballero destaca que, aunque los ayuntamientos se van dando cuenta de la necesidad de adaptarse, hay pocas ciudades que lo tengan muy en cuenta. ‘Barcelona es pionera’, señala, mientras que en Madrid parece que no se quiere ver el problema. ‘La polarización política que lo invade todo también afecta a algo que debería verse como política de salud pública’, concluye.
El verano de 2026 es un recordatorio claro del futuro climático que nos espera. Es hora de tomar medidas urgentes para mitigar los efectos del cambio climático y adaptarnos a las nuevas realidades que ya están aquí.



