En un movimiento audaz que ha llamado la atención de las agencias de seguridad internacionales, Corea del Norte ha comenzado a utilizar trabajadores informáticos de terceros países para infiltrarse en empresas estadounidenses y obtener fondos para su programa de armas. Esta estrategia, que combina el uso de identidades falsas y la explotación de vulnerabilidades en los procesos de contratación, representa una nueva fase en las tácticas cibernéticas del régimen norcoreano.
Según informes recientes, Corea del Norte ha estado reclutando trabajadores informáticos de países como Irán y Líbano para que actúen como intermediarios en los procesos de selección de personal. Estos trabajadores, que reciben un salario mensual de aproximadamente $500 en criptomonedas, ayudan a los operativos norcoreanos a superar las entrevistas de trabajo. Una vez que se obtiene el contrato, los puestos son asumidos por operativos norcoreanos, quienes entonces tienen acceso legítimo a los sistemas de las empresas.
La estructura cibernética de Corea del Norte
La capacidad cibernética de Corea del Norte es vasta y compleja. Según un análisis reciente realizado por Sekoia y Kudelski Security, el grupo Lazarus, conocido por sus actividades cibernéticas, opera a través de seis clusters distintos. Estos clusters se enfocan en diferentes aspectos de las operaciones cibernéticas, desde el espionaje hasta la evasión de sanciones y la obtención de fondos.
Los seis clusters identificados son TEMP.Hermit, Citrine Sleet, CryptoCore, Jade Sleet, Moonstone Sleet y Famous Chollima. Cada uno de estos grupos tiene sus propias tácticas, técnicas y procedimientos, lo que dificulta la atribución de las actividades cibernéticas a Corea del Norte. Famous Chollima, por ejemplo, se distingue por su actividad vinculada a trabajadores informáticos falsos, que a menudo apoyan los objetivos de otros grupos cibernéticos.
El papel de los trabajadores informáticos
Además de los clusters de ciberdelincuentes, Corea del Norte cuenta con miles de trabajadores informáticos que operan bajo identidades falsas. Estos trabajadores no solo generan ingresos para el régimen, sino que también obtienen acceso a organizaciones a través del empleo legítimo. En algunos casos, los trabajadores han utilizado su acceso para realizar actividades adicionales, como consultoría remota, para llevar a cabo más actividades cibernéticas.
El informe también vincula a estos trabajadores informáticos falsos con el robo directo de criptomonedas, incluyendo un exploit de $62.5 millones en el protocolo Munchables. El programa de trabajadores informáticos sirve tanto para la generación de ingresos como para fines operativos, remitiendo salarios a Corea del Norte para ayudar a eludir las sanciones, mientras que el acceso obtenido a través del empleo también puede apoyar el robo financiero o el espionaje.
El impacto económico y las pérdidas en criptomonedas
Las actividades cibernéticas de Corea del Norte han tenido un impacto significativo en la economía global. Según un informe de Cointelegraph, citando a la empresa de ciberseguridad CrowdStrike, los grupos de hackers vinculados al estado norcoreano fueron responsables de más de $2 mil millones en pérdidas relacionadas con criptomonedas en 2025. Esto representa un aumento del 51% con respecto al año anterior.
A pesar de las sanciones internacionales, el Banco de Corea estima que el PIB de Corea del Norte creció un 3.5% en 2025. Este crecimiento económico, en parte impulsado por las actividades cibernéticas, subraya la necesidad de una respuesta internacional coordinada para contrarrestar las tácticas sofisticadas del régimen norcoreano.
Utilizando trabajadores informáticos de terceros países y una estructura cibernética compleja, el régimen norcoreano continúa burlando las sanciones internacionales y generando ingresos a través de actividades cibernéticas. La comunidad internacional debe estar alerta y coordinar sus esfuerzos para contrarrestar estas amenazas.



