El mandato de la Misón de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO) expiró el 31 de octubre a la medianoche, después de quince años de presencia en la zona disputada. La fecha coincidió con una votación crucial en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde se debatía la posibilidad de prorrogar la misión por un año más y, simultáneamente, modificar su objetivo original.
Estados Unidos encabezó una propuesta que buscaba mantener la presencia de la MINURSO, pero suprimía la palabra «referéndum» del mandato, abriendo paso al plan de autonomía elaborado por Marruecos. La iniciativa parecía contar con el apoyo de la mayoría de los miembros, pero el veto de Rusia cambió el panorama.
Veto ruso y la derrota de la propuesta estadounidense
El embajador ruso ante la ONU, Vasili Nebenzia, argumentó que cualquier intento de marginalizar el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui contravendría la resolución original de 1991 que dio origen a la MINURSO. Con 11 votos a favor, una contra (Rusia) y tres abstenciones (China, Pakistán y Somalia), la resolución fue rechazada. La postura de Moscú buscaba preservar la posibilidad de un referéndum, aunque fuera como una opción y no como una condición indispensable.
Mientras tanto, Washington justificó su proyecto diciendo que la misión había fracasado en cumplir su objetivo tras cinco décadas. El embajador estadounidense, Mike Waltz, afirmó que “el pueblo del Sáhara Occidental merece algo más que otra prórroga de una operación que no funciona”. La propuesta incluía también cambiar el nombre de la MINURSO, un gesto simbólico para desvincularla de la idea del referéndum.
Alternativas en el Consejo y el estatus de la MINURSO
Tras el veto ruso, se presentó una segunda iniciativa, esta vez redactada por Moscú. La propuesta rusa pedía una prórroga técnica de un año sin alterar el nombre ni las funciones de la misión. Sin embargo, sólo tres estados votaron a favor, uno en contra (Estados Unidos) y once se abstuvieron, por lo que tampoco alcanzó los nueve votos positivos necesarios para ser adoptada.
El 31 de octubre de 2024, la ONU había aprobado la resolución 2797, que extendía el mandato hasta el 31 de octubre de 2026 y legitimaba la oferta marroquí de autonomía parcial. Esa resolución mantenía viva la opción del referéndum, aunque ya no era condición sine qua non. Con la actualidad, la falta de renovación deja a la MINURSO sin mandato oficial a partir del 1 de noviembre, aunque los efectivos no abandonarán de forma inmediata el terreno.
Repercusiones para Marruecos y la celebración del Día de la Unidad
Rabat aprovechó el vacío diplomático para declarar que la no renovación constituye “un paso significativo hacia el cierre definitivo de la cuestión del Sáhara”. En un comunicado, el Gabinete Real anunció que la presencia de personal, vehículos y equipos de la MINURSO cesará en los próximos días y que el proceso político auspiciado por la ONU quedará suspendido.
Paralelamente, Marruecos celebró su primer Día de la Unidad, una festividad instituida por el rey Mohamed VI tras el voto del Consejo de Seguridad impulsado por la administración estadounidense en 2025. Durante la jornada, el monarca concedió indultos a más de 900 personas y cientos de ciudadanos saharauís se congregaron en El Aaiún y otras ciudades con símbolos marroquíes, reforzando la narrativa de soberanía nacional.
El bloqueo del Consejo de Seguridad no solo pone en entredicho la futura labor de la MINURSO, sino que también intensifica la rivalidad diplomática entre Argelia y Marruecos. Los representantes de Rabat acusan a Argel de dificultar el registro de refugiados en los campamentos de Tinduf y de obstaculizar la libre circulación de saharauíes, mientras que Argel mantiene su apoyo a la autodeterminación plena.
La combinación de un veto ruso, la falta de consenso internacional y la celebración marroquí de la unidad nacional ha dejado al Sáhara Occidental en una encrucijada: la misión de paz de la ONU se desvanece, mientras el debate sobre la autonomía o la independencia continúa sin resolverse.



