El hack de Bitget ocurrido el 24 de septiembre provocó la sustracción de 387,5 millones de dólares. En los días siguientes, los delincuentes trasladaron parte del capital a través de distintas cadenas, incluyendo la red THORChain una plataforma de swaps cross-chain sin custodios. La directora ejecutiva de Bitget, Gracy Chen, solicitó públicamente que la infraestructura dejara de servir a las direcciones vinculadas al atacante, advirtiendo que “la industria está mirando”.
THORChain respondió que, al ser permissionless no posee la capacidad de filtrar transacciones específicas y, por tanto, no podía bloquear los fondos. El argumento se sustentó en la idea de que cualquier intento de censura rompería el principio de neutralidad que el protocolo comparte con Bitcoin y Ethereum.
Respuesta de THORChain ante el hack de Bitget
Según Boone Wheeler, desarrollador de THORChain, “un protocolo verdaderamente sin permisos no puede hacer nada cuando detecta fondos robados; está ciego a su procedencia”. El equipo aclara que su código carece de funcionalidades para identificar o vetar direcciones individualmente, pues esta limitación forma parte del diseño intencional de la red. En mayo de 2026, la propia plataforma sufrió una vulnerabilidad que permitió el drenaje de aproximadamente 10 millones de dólares de uno de sus vaults; la respuesta fue pausar la cadena durante casi 39 días, demostrando que puede intervenir en situaciones de emergencia.
Durante esa pausa, los nodos aprobaron controles de emergencia que suspendieron el trading, la firma de transacciones y otras actividades de la red. Wheeler enfatiza que dichos “halts” solo se activan cuando el protocolo enfrenta un problema técnico, no cuando se trata de filtrar transacciones de terceros. Esta postura genera una paradoja: THORChain puede detenerse para proteger sus propios fondos, pero se niega a actuar contra el flujo de capital robado que atraviesa su infraestructura.
El modelo de NEAR Intents y la capa SHIELD
En contraste, NEAR Intents un competidor cross-chain, optó por intervenir. Su capa de seguridad automatizada, SHIELD detectó más de 50 millones de dólares en intentos de movimiento ligados al hack de Bitget y bloqueó 503 000 dólares mientras que 166 000 dólares lograron pasar. SHIELD emplea datos públicos on-chain, señales de una base interna de anti-lavado de dinero (AML) y proveedores externos de inteligencia, según indica Alex Shevchenko, gerente general de NEAR Protocol.
Shevchenko subraya que, aunque NEAR Protocol sigue siendo permissionless –cualquiera puede construir, transaccionar y validar–, cada aplicación puede decidir sus propios criterios de integridad financiera. Omid Malekan, abogado especializado en cripto, añade que la automatización de SHIELD elimina la necesidad de un “equipo de cumplimiento” manual, manteniendo la descentralización mientras se protege el ecosistema.
El debate sobre la neutralidad y la responsabilidad en protocolos sin permisos
Gracy Chen diferencia entre la arquitectura “sin permisos” y la facilitación de fondos robados. Señala que la industria necesita mecanismos que detecten y respondan a flujos ilícitos, incluso dentro de infraestructuras abiertas. Joël Valenzuela, defensor del cypherpunk, argumenta que cualquier forma de censura convierte a un protocolo en “permissioned”, y alerta sobre el riesgo de abrir la puerta a censuras mayores. Max Shannon, investigador de Bitwise Europe, considera que los protocolos emergentes aún deben ganarse la confianza y que rechazar el lavado de dinero es una postura sólida.
El caso ha encendido la atención regulatoria, pues demuestra que un protocolo con capacidad de pausa puede, en teoría, bloquear fondos ilícitos, pero elige no hacerlo por principios ideológicos. Mientras THORChain mantiene su postura de neutralidad absoluta, NEAR Intents muestra un modelo híbrido que combina apertura con controles automatizados. La discusión sigue abierta: ¿deberían los sistemas permissionless incorporar mecanismos de detección de actividades delictivas, o eso socavará su esencia descentralizada?



