En el panorama empresarial iberoamericano de 2026, la sostenibilidad se ha convertido en un pilar fundamental para las organizaciones. Un informe reciente revela que el 93,8% de las empresas están integrando la responsabilidad social corporativa (RSC) de manera transversal, marcando un hito en la evolución de las prácticas empresariales en la región.
Sin embargo, este avance no está exento de desafíos. Solo el 10,8% de las organizaciones destinan más del 1% de su presupuesto a acciones de RSC, lo que evidencia una brecha significativa entre la intención y la ejecución.
La Regulación como Motor de Cambio
Uno de los hallazgos más relevantes del informe es el papel crucial que está desempeñando la regulación en la promoción de la sostenibilidad. El 74,7% de las organizaciones rechazan que la RSC deba depender exclusivamente de la voluntariedad, y el 81,2% considera que los avances en sostenibilidad han sido impulsados principalmente por el desarrollo normativo.
Marcos regulatorios como la Corporate Sustainability Reporting Directive (CSRD) y la Corporate Sustainability Due Diligence Directive (CSDDD) están contribuyendo a homogeneizar las prácticas de información y gestión en ambos lados del Atlántico, favoreciendo una mayor transparencia y comparabilidad.
Los Grupos de Interés en el Centro de la Estrategia
Por primera vez, atender las expectativas de los grupos de interés se ha convertido en el principal objetivo estratégico de la RSC, con un 63,9% de las respuestas. Este resultado refleja una evolución hacia un modelo de sostenibilidad más orientado al diálogo la creación de valor compartido y la gestión de las relaciones con todos los actores del ecosistema empresarial.
La gobernanza se sitúa como la principal prioridad estratégica para los próximos años, con un peso ponderado del 14,3%, por delante de las cuestiones ambientales y de la relación con los clientes.
Desafíos en la Financiación y Medición del Impacto
El informe también pone de manifiesto los desafíos en materia de recursos. Un tercio de las organizaciones aún no cuenta con una partida presupuestaria específica para RSC, y el 22,7% no cuantifica esta inversión. Estos datos reflejan el recorrido que todavía existe para consolidar la planificación económica y la medición del impacto de la sostenibilidad dentro de las organizaciones.
Además, el estudio evidencia una transformación profunda en las preocupaciones de las organizaciones. Por primera vez, la ciberseguridad encabeza los riesgos percibidos, desplazando al cambio climático a la tercera posición.
La colaboración entre el sector público y privado será clave para superar estos obstáculos y lograr una sostenibilidad verdaderamente integrada.


