En los extensos campos de patata de la Mongolia Interior, los agricultores comparten el horizonte con grúas que levantan enormes bloques de hormigón destinados a los centros de datos de inteligencia artificial. La transformación responde al ambicioso plan «IA Plus» del Consejo de Estado, que proyecta una penetración superior al 90 % de terminales y agentes de IA para 2030.
El plan «IA Plus» y la iniciativa «Datos del Este, Computación del Oeste»
Desde 2022, la NDRC impulsa la estrategia «Datos del Este, Computación del Oeste» creando ocho nodos y diez clústeres para trasladar el cómputo intensivo a regiones con energía abundante y barata. Ulanqab, a 1 500 m de altitud y con una temperatura media de 4,3 °C, se convirtió en uno de los pilares, ofreciendo una latencia de apenas 4 ms respecto a Pekín y tarifas de energía verde entre 0,30 y 0,35 yuanes por kWh.
Inversión y proyectos en Ulanqab
Envision y el campus Galaxy
El 6 de agosto, Envision puso en marcha el campus Galaxy que ocupa 120 000 m² y prevé albergar hasta un millón de aceleradores de IA. La empresa asegura que la infraestructura está diseñada para superar los 2 GW de potencia mediante energía renovable conectada directamente, lo que la sitúa como la mayor apuesta hasta la fecha.
DeepSeek y la primera fase
DeepSeek anuncia la construcción de alrededor de 1 GW de capacidad, con una fase operativa prevista para finales de 2027 o inicios de 2028. Además, la compañía estudiaría un pedido de chips Ascend de Huawei, optimizados para su modelo V4 sobre el Ascend 950, aunque los volúmenes permanecen sin confirmar.
ByteDance y la expansión acelerada
ByteDance tiene como objetivo añadir entre cinco y seis GW en los próximos dos años, según fuentes vinculadas a negociaciones con proveedores locales. Esta inversión colocaría a la empresa entre los mayores consumidores de energía de la región, elevando notablemente la capacidad total prevista.
Ventajas geográficas, retos medioambientales y repercusiones locales
El bajo costo de la electricidad verde y la disponibilidad de vastas extensiones hacen de la estepa un entorno idóneo para el cómputo a gran escala. Sin embargo, la zona enfrenta escasez hídrica y la presencia todavía significativa de centrales de carbón, lo que complica el objetivo chino de que la mayoría de los centros operen con energía 100 % renovable para 2030. En el primer semestre de 2026, el consumo eléctrico de los centros de datos de Ulanqab aumentó un 85,2 % interanual, alcanzando los 4 000 millones de kWh, lo que equivale a una media de 0,92 GW.
El desarrollo también tiene una dimensión política. En septiembre, el presidente Trump y Xi Jinping se encontraron en Washington, donde la IA figuró como tema central; Dario Amodei, CEO de Anthropic, pidió frenar el ritmo de los modelos más potentes y mantener restricciones a la venta de chips avanzados a China, mientras Trump respondió que «quien gane en IA, gana». El portavoz chino Guo Jiakun calificó esa postura de alarmista. Paralelamente, Jack Zhang, profesor de la Universidad de Ciencia y Tecnología de China, señala que el país forma alrededor de cinco millones de graduados en ciencia y tecnología al año, frente a medio millón en EE. UU., lo que refuerza la disponibilidad de talento local.
En el plano social, la construcción ha provocado el desplazamiento de comunidades enteras, aunque no se conocen cifras exactas ni los términos de compensación. Algunos residentes afirman que apenas encuentran empleo en los nuevos centros, mientras que otros, cuyos hijos ya trabajan en las instalaciones, ven con optimismo la transformación. La capacidad declarada —entre 8 y 9 GW en solo tres proyectos— supera por mucho el consumo actual, pero la sobrecapacidad (solo el 36,8 % de la potencia inteligente utilizada en 2025) y los retos medioambientales indican que el escenario sigue en construcción.



