En los últimos años, los ciudadanos y empresas españolas han visto cómo su esfuerzo fiscal aumenta significativamente. Según datos recientes, la presión tributaria en España supera en un 14% la media de la Unión Europea, alcanzando un 16,5% en impuestos directos. Este incremento ha posicionado a España en una situación complicada dentro de la OCDE donde ocupa el puesto 34 de 38 países.
El Instituto de Estudios Económicos (IEE) ha publicado un informe que detalla cómo la presión fiscal en España ha aumentado un 2,9 puntos porcentuales del PIB entre 2015 y 2026. Este crecimiento se debe principalmente al incremento de los ingresos por IRPF mientras que los impuestos sobre el capital han permanecido estancados y los ingresos por consumo han disminuido.
España pierde competitividad fiscal
El informe del IEE destaca que España ha perdido competitividad fiscal entre 2018 y 2026, situándose en la parte baja del ranking de la OCDE. Con una puntuación de 57,9 puntos sobre 100 España se encuentra 11,5 puntos por debajo de la media de la UE y 12,2 puntos menos que la media de la OCDE. Uno de los factores clave es que España es el único país de la UE que mantiene un impuesto sobre el patrimonio.
Los países con mejor posicionamiento, como EstoniaLetoniaNueva ZelandaSuiza y Luxemburgo destacan por sistemas tributarios más simples y orientados a favorecer la inversión y el crecimiento económico. En contraste, España se caracteriza por una mayor complejidad normativa y una carga fiscal más elevada sobre la inversión.
Impacto en la recaudación y las empresas
Mientras Europa redujo la presión fiscal en términos de recaudación entre 2018 y 2026, en España se alcanzó un máximo histórico. En 2026, la recaudación superó los 325.356 millones de euros un 10,4% más que en el período anterior. Entre 2018 y 2026, la presión fiscal en términos de recaudación creció en 2,3 puntos del PIB.
La presión fiscal también afecta significativamente a las empresas que representan un tercio de la recaudación total. En 2026, las empresas aportaron casi el 34% de los ingresos públicos, frente al 26% de la UE. Su carga fiscal equivalía al 12,5% del PIB por encima del promedio europeo del 10,3%.
Entre 2018 y 2026, la presión fiscal empresarial en España aumentó cinco veces más que la media europea, lo que puede lastrar la inversión, la confianza empresarial y la competitividad internacional. Además, la complejidad fiscal en España es un 15% superior a la media europea, lo que añade costes administrativos y regulatorios, especialmente para las pymes.
El error de subir el IVA turístico
El informe del IEE advierte sobre los riesgos de subir el IVA reducido aplicado a hoteles y restaurantes al tipo general del 21%. Esta medida, propuesta por la Comisión Europea, reduciría drásticamente la competitividad del sector turístico español, afectando a la actividad, el empleo y la capacidad recaudatoria.
El turismo funciona como una exportación y encarecerlo mediante impuestos indirectos equivaldría a aplicar un arancel a las ventas al exterior. Además, una subida de precios podría desplazar visitantes a destinos competidores como GreciaItaliaCroaciaTurquía o el norte de África.
El informe recuerda el caso de Portugal en 2012, cuando una subida similar del IVA en la restauración provocó el cierre de establecimientos, la destrucción de empleo y una caída en la recaudación, obligando al gobierno a revertir la medida cuatro años después.



