El 19 de octubre de 2026 se entregaron los premios que reconocen a las 100 Mejores Empresas para Trabajar en España, un evento centrado en cómo las compañías actuales combinan tecnología y factor humano. En la ceremonia intervino Joaquín Manso que puso énfasis en la evolución de la cultura del trabajo como indicador del progreso social y económico. El debate principal giró en torno a la necesidad de generar entornos donde el personal encuentre sentido, oportunidades de aprendizaje y espacios para innovar.
La lista de este año sitúa en primer lugar a Schneider Electric Iberia que recogió el galardón representada por Ainoa Irurre Pérez vicepresidenta de Adquisición de Talento y Movilidad para Europa. La directiva explicó que distinguir entre cambio puntual y transformación profunda es esencial: el primero corrige procesos, la segunda replantea la identidad y los objetivos a largo plazo de una organización. Irurre defendió que hay que «enamorar» al talento creando ambientes donde las personas puedan crecer y conectar con un propósito real.
Resultados del ranking y distribución territorial
El listado refleja una fuerte concentración geográfica: la Comunidad de Madrid acapara 77 de las cien posiciones, seguida por Cataluña con diez empresas. Entre los diez primeros puestos figuran nombres relevantes del sector financiero, farmacéutico y servicios profesionales, como Banca MarchGSKHPBankinterTakedaDeloittePwCGarrigues y KPMG. A su vez, se detecta la ausencia de sedes en comunidades como AragónCastilla y LeónAsturiasGalicia y la Región de Murcia, lo que evidencia que la metodología del ranking prioriza puntuación y criterios de cultura laboral por empresa sobre una distribución territorial proporcional al peso económico regional.
Liderazgo, talento y digitalización en la mesa redonda
La jornada incluyó una mesa redonda titulada «Liderazgo con propósito: transformando organizaciones, inspirando a la nueva generación de talento», donde participaron responsables de personas de firmas como InetumReale SegurosL’OréalKPMG España y Banca March. Los ponentes coincidieron en que la inteligencia artificial y otras herramientas digitales deben entenderse como aceleradores de procesos, no como sustitutos de la empatía y el juicio humano. Hubo consenso en que el aprendizaje permanente, la escucha activa y la convivencia intergeneracional constituyen pilares para retener y desarrollar talento en entornos cambiantes.
Posturas sobre retención y cultura
En el debate se desmontó la noción tradicional de «retener» como sinónimo de atar a profesionales. Ainoa Irurre Pérez resumió esta idea al afirmar que «al talento no se le retiene, se le enamora»: los profesionales permanecen en organizaciones que les ofrecen crecimiento, autenticidad y una misión compartida. Los panelistas destacaron que la cultura no es un adorno estratégico, sino el marco que hace posible la ejecución de la estrategia; es decir, una empresa puede tener objetivos ambiciosos pero sin una cultura sólida no producirá compromiso ni resultados sostenibles.
Implicaciones para compañías y territorios
El resultado del ranking plantea varias lecturas: para las empresas, reafirma la prioridad de invertir en políticas de desarrollo profesional y en claridad de propósito; para las comunidades autónomas, evidencia que la presencia de sedes sociales en el listado no es automática y depende de cómo cada compañía organiza su capital humano y su estrategia de marca empleadora. Además, la concentración en Madrid plantea preguntas sobre la dispersión del empleo de calidad y el papel de incentivos regionales y políticas públicas para fomentar sedes sociales y centros de decisión en otras comunidades.
El liderazgo con propósito, la convivencia entre tecnología y talento, y la construcción de una cultura del trabajo reconocible y compartida fueron las ideas que marcaron la agenda durante el acto.



