En un movimiento estratégico para aliviar la carga administrativa sobre las empresas, la Comisión Europea ha revisado los European Sustainability Reporting Standards (ESRS) reduciendo en más de un 60% los datos obligatorios que las compañías deben divulgar. Esta medida, adoptada el pasado viernes, también implica un recorte del 30% en los costes asociados a estas obligaciones, en línea con la estrategia comunitaria de simplificación regulatoria.
La revisión de los estándares busca hacer el marco de información más breve y claro manteniendo las divulgaciones esenciales para que inversores y otras partes interesadas puedan evaluar los riesgos e impactos de la actividad empresarial. Además, se ha introducido un modelo voluntario de reporte dirigido a las pequeñas empresas facilitando su respuesta a las peticiones de grandes grupos y entidades financieras.
Límites a las exigencias en la cadena de valor
Uno de los aspectos más destacados de la nueva normativa es la imposición de un límite a las exigencias que las compañías obligadas a presentar estos informes podrán trasladar a sus proveedores y al resto de integrantes de su cadena de valor. Las grandes empresas no podrán reclamar más elementos de los previstos en el modelo voluntario, protegiendo así a las pequeñas compañías de una cascada de solicitudes de información que a menudo supone una carga desproporcionada.
Este movimiento responde a las insistentes reclamaciones de los sectores empresariales, que habían criticado el exceso de requisitos de información en la normativa anterior. La medida busca equiparar las exigencias a lo largo de toda la cadena de suministro, garantizando un equilibrio entre la transparencia y la viabilidad operativa.
La propuesta incorpora las recomendaciones técnicas elaboradas por el Grupo Consultivo Europeo en materia de Información Financiera tras las consultas realizadas con empresas y otras partes interesadas durante el 2026. Este proceso participativo ha permitido a Bruselas ajustar los estándares a las necesidades reales de las compañías y de los inversores, buscando un equilibrio entre la información necesaria para la toma de decisiones y la carga administrativa que supone su generación.
Los dos actos delegados que formalizan esta revisión se remitirán ahora al Parlamento Europeo y al Consejo para su examen. La normativa entrará en vigor si ninguna de las dos instituciones formula objeciones durante el periodo de control de dos meses. En caso contrario, la revisión del estándar de información sobre sostenibilidad se convertirá
Impacto y beneficios esperados
La simplificación de los estándares de información sobre sostenibilidad supondrá un alivio significativo para el tejido empresarial europeo. Según la Comisión Europea, los cambios permitirán disminuir en más de un 30% el coste del reporting para cada empresa, facilitando así su cumplimiento y fomentando una mayor adopción de prácticas sostenibles.
Además, la introducción de un estándar voluntario para las pequeñas empresas ofrece un marco común para responder a las solicitudes de información de grandes empresas e instituciones financieras sin imponerles las mismas obligaciones que a las compañías sujetas a la directiva. Esto no solo reduce la carga administrativa sobre las pymes, sino que también promueve una mayor transparencia y responsabilidad en toda la cadena de valor.



