Un análisis publicado en Communications Sustainability y fechado como publicado el 04/05/2026 05:00 concluye que, cuando se compara de forma directa con solar y eólica, la opción de la captura directa de aire pierde gran parte de su atractivo económico. El trabajo, titulado ‘Direct air capture has substantial health and climate opportunity costs’, pone énfasis en cómo los recursos invertidos en captura directa de aire podrían generar más reducción efectiva de emisiones si se destinasen a desplegar tecnologías renovables ya maduras.
Esta conclusión no niega el papel futuro de las técnicas de remoción, pero plantea dudas sobre prioridades actuales de gasto e inversión pública y privada.
Para entender mejor el hallazgo hay que considerar tanto los costos financieros como las externalidades en salud y clima. El estudio integra análisis de ciclo de vida, estimaciones de coste por tonelada de CO2 evitada y evaluación de impactos en salud pública derivados de emisiones locales y supply chains.
En este contexto, la expresión coste de oportunidad aparece como clave: supone evaluar lo que se deja de lograr en otras áreas cuando se elige una alternativa tecnológica sobre otra. El resultado pone sobre la mesa que la alternativa más barata y con beneficios inmediatos sigue siendo la expansión de energía renovable.
Metodología y alcance del análisis
Los autores compararon escenarios donde se asignan recursos a captura directa de aire frente a escenarios que priorizan el despliegue de energía solar y eólica.
La evaluación incluyó métricas financieras —como el coste por tonelada— y métricas de salud pública basadas en contaminación asociada a la fabricación, operación y suministro de energía. Además se consideraron efectos climáticos indirectos, como el tiempo hasta lograr reducciones reales en la atmósfera. Este enfoque integral permitió estimar no solo el precio nominal por tonelada de CO2 capturada, sino también las oportunidades perdidas en términos de vidas salvadas, reducción de contaminación y mitigación climática a corto y medio plazo.
Resultados principales
En términos agregados, el trabajo muestra que invertir en capacidades renovables produce disminuciones de emisiones por unidad de gasto más altas que la mayoría de instalaciones actuales de captura directa de aire. Esto se debe a la combinación de menores costes de capital y operativos de tecnologías solar y eólica, y a los co-beneficios inmediatos para la calidad del aire y la salud. Al mismo tiempo, la captura directa de aire exige grandes cantidades de energía y materiales, lo que incrementa tanto su precio como sus impactos indirectos. El estudio no rechaza la tecnología, pero sitúa su implementación en un contexto de prioridades y eficiencia económica.
Coste por tonelada y eficiencia
La comparación de coste por tonelada de CO2 evitada o removida es central: mientras que la ampliación de capacidad renovable reduce emisiones inmediatas a bajo coste por tonelada, las instalaciones de captura directa de aire registran costes unitarios significativamente superiores hoy. El documento destaca además que el desempeño de la tecnología depende fuertemente del mix energético que la alimente; si la energía usada no es 100% renovable, el balance neto empeora. Por eso muchos analistas recomiendan first optimizar la generación limpia antes de desplegar soluciones intensivas en energía.
Impactos en salud y costos de oportunidad
Más allá del precio, el informe incorpora efectos en salud pública: la rápida sustitución de combustibles fósiles por solar y eólica reduce exposición a contaminantes y disminuye hospitalizaciones y mortalidad asociadas. En contraste, la captura directa de aire puede implicar procesos industriales y logísticos que generan impactos locales significativos si no se gestionan adecuadamente. El concepto de coste de oportunidad vuelve a aparecer: cada euro destinado a capturar CO2 directamente puede ser un euro que no se invierte en reducir emisiones en origen con beneficios sanitarios inmediatos.
Implicaciones para políticas e inversión
La lección práctica es clara: las autoridades y los inversores deberían priorizar la expansión acelerada de energía renovable como primera línea de acción para reducción de emisiones y mejora de salud pública, mientras reservan fondos para la captura directa de aire orientada a roles específicos donde otras opciones no son viables. Además, el estudio sugiere aumentar la financiación para I+D en tecnologías de remoción para bajar sus costes y minimizar impactos. En resumen, la asignación eficiente de recursos exige evaluar beneficios marginales y co-beneficios sociales, no solo la promesa tecnológica.

