El calor extremo se ha convertido en una constante durante los veranos, y esto está cambiando la forma en que planeamos nuestras vacaciones. Las coolcations o vacaciones frescas, están ganando popularidad como una alternativa al turismo tradicional de sol y playa.
Este fenómeno no solo refleja una adaptación al cambio climático sino también una evolución en las preferencias de los viajeros. Cada vez más personas buscan destinos que ofrezcan temperaturas más suaves, naturaleza y experiencias auténticas.
La geografía del turismo está cambiando
Tradicionalmente, los destinos frescos se asociaban con lugares como los fiordos noruegos o los paisajes escandinavos. Sin embargo, el mapa de las coolcations se ha ampliado significativamente. Hoy, destinos como LaponiaDinamarcaSuizaAustriaKirguistán y la Patagonia están ganando terreno.
Estos destinos ofrecen no solo un clima más agradable, sino también una oportunidad para explorar entornos naturales y culturas diversas. La Patagonia, por ejemplo, permite a los viajeros experimentar un invierno austral durante nuestro verano, ofreciendo una experiencia única.
Quiénes lideran esta tendencia
Contrario a lo que se podría pensar, no son solo los jóvenes quienes están adoptando esta nueva forma de viajar. Las personas mayores de 60 años son las que muestran una mayor predisposición hacia las coolcations, probablemente debido a una mayor sensibilidad al calor y a una mayor flexibilidad para organizar sus viajes.
Las familias con niños pequeños también están optando por este tipo de vacaciones, buscando entornos climáticamente más confortables durante los meses de verano. Este cambio no solo afecta al destino, sino también al calendario de viajes.
El impacto en la sostenibilidad del turismo
El desplazamiento de las vacaciones a meses como junio o septiembre no solo busca temperaturas más suaves, sino también reducir la saturación y disfrutar de una experiencia más relajada. Este cambio es una excelente noticia para la sostenibilidad del turismo ya que ayuda a desestacionalizar los viajes.
Repartir mejor los flujos turísticos a lo largo del año reduce la presión sobre los destinos más saturados, mejora la convivencia con las comunidades locales y permite disfrutar de experiencias más auténticas. Sin embargo, es importante considerar el impacto ambiental de estos viajes.
Buscar un clima más agradable viajando en avión a destinos lejanos puede incrementar las emisiones de carbono. La solución no es dejar de viajar, sino hacerlo de una manera más consciente. Esto implica priorizar destinos accesibles en tren, favorecer estancias más largas y apostar por itinerarios que distribuyan mejor los beneficios del turismo entre diferentes regiones y comunidades.
El concepto de coolcation va más allá del termómetro. Nos invita a revisar automatismos profundamente arraigados, como viajar siempre en agosto o asociar el verano exclusivamente al binomio playa y calor. El futuro del turismo no consiste únicamente en adaptarse al cambio climático, sino en aprovechar esa adaptación para crear experiencias más enriquecedoras y sostenibles.



