En los últimos años el capital de riesgo estadounidense ha extendido su mirada más allá de Silicon Valley. Un ejemplo claro es Andreessen Horowitz (conocido como a16z), que ha liderado inversiones en equipos y productos emergentes en Europa, Asia y América Latina. La estrategia combina viajes de scouting, alianzas con fundadores locales y apuestas por proyectos que usan inteligencia artificial para problemas reales: desde la documentación clínica en clínicas dentales hasta asistentes autónomos en el sector industrial.
Estas decisiones muestran que los grandes fondos no solo buscan aplicaciones teóricas de IA, sino soluciones operativas que puedan escalar internacionalmente. El hilo común es la noción de aplicación práctica: modelos y agentes que no son experimentos académicos aislados, sino productos destinados a integrarse en flujos de trabajo existentes.
Por qué a16z mira fuera de EE. UU.
La firma ha demostrado que prefiere detectar startups en fases muy tempranas, a menudo antes de que contraten oficinas locales.
Para lograrlo, sus socios realizan viajes frecuentes: uno de ellos hizo nueve trayectos de nueva york a estocolmo en un solo año para mapear oportunidades. Ese tipo de presencia física complementa una red de scouts y colaboraciones con fundadores locales, como antiguos emprendedores que actúan de puente con el ecosistema.
En países como suecia, a16z ha seguido incubadoras universitarias y programas como SSE Labs y apoyos de instituciones técnicas. Esta vigilancia activa llevó al fondo a invertir en compañías que combinan diseño de producto con IA, y a valorar el origen geográfico como señal de calidad: la etiqueta «Made in Sweden» se utiliza no solo como reclamo de privacidad de datos sino también como referencia a un historial de empresas exportables.
Casos representativos: salud, entretenimiento y cadena industrial
En el ámbito sanitario, un pequeño cheque de pre-semilla permitió a a16z financiar a una startup sueca que automatiza notas clínicas para dentistas. Los fundadores —tres excompañeros de escuela que se reencontraron en universidades locales— construyeron un producto inicial que transcribe y genera documentación clínica usando LLMs y grabaciones de consulta. La prioridad es demostrar valor explícito a los profesionales para evitar que, cuando las funciones básicas de transcripción se vuelvan comunes, los clientes migren a proveedores más baratos.
Expansión y cumplimiento
Esa empresa enfatiza que todos los datos relevantes se procesan en suecia y finlandia, cumpliendo normativa europea, lo que es un potente argumento comercial en mercados sensibles a la privacidad. Su plan de crecimiento pasa por adaptar el servicio a sistemas sanitarios fragmentados pero similares dentro de la unión europea, con la aspiración de escalar posteriormente a otros continentes.
En el terreno del entretenimiento, un proyecto japonés que nació como experimento de un investigador en enero de 2026 terminó evolucionando hacia una compañía dedicada a companions virtuales. El fundador aprovechó resultados académicos, incluido un trabajo que obtuvo visibilidad en conferencias como ICCV 2026, para construir avatares conversacionales y en tiempo real que funcionan en plataformas públicas. La estrategia combina comunidad y retroalimentación directa: desplegar el personaje en streams y comunidades permite recopilar datos relevantes para enriquecer la interacción.
Agentes autónomos en la industria
En un tercer frente, emergen startups que aplican IA al corazón de la economía física. Una compañía estadounidense enfocada en la distribución de materiales industriales propone agentes autónomos capaces de capturar demanda entrante, convertir leads y optimizar precios en sectores donde los procesos siguen siendo manuales. Respaldada por inversionistas destacados, la empresa sostiene que su tecnología puede elevar ingresos de clientes entre un 60% y 80% al automatizar tareas que antes dependían de intuición humana.
Implicaciones y la apuesta por liderazgo tecnológico
El discurso de algunos socios de a16z subraya una mirada geopolítica: más allá del retorno financiero, hay un interés en que ciertas capacidades tecnológicas se desarrollen con liderazgo norteamericano. No obstante, la práctica muestra que la innovación surge globalmente y que las mejores soluciones combinan talento técnico con sentido cultural: desde el diseño de personajes en japón hasta optimizaciones operativas en industrias tradicionales.
Para los emprendedores esto implica dos lecciones claras: primero, la calidad del producto y la validación con usuarios reales atrae a inversores internacionales aun cuando el equipo no busque activamente financiación; segundo, la conformidad regulatoria y la construcción de comunidades de usuarios son ventajas competitivas que facilitan la expansión transfronteriza.
Mientras los modelos y las plataformas maduran, la diferencia entre una idea prometedora y una empresa escalable radica en la ejecución operativa: cumplir normas, probar valor con clientes y ampliar la propuesta más allá del mercado de origen.

