La movilidad urbana está entrando en una nueva fase: una startup croata llamada Verne anunció una alianza estratégica con Pony.ai y Uber para lanzar un servicio comercial de robotaxis en Zagreb. En esta cooperación, Pony.ai aporta el sistema de conducción autónoma y un modelo vehicular —el Arcfox Alpha T5 desarrollado con BAIC—; Verne operará y será propietaria de la flota, y Uber integrará el servicio en su plataforma de pedidos.
Robotaxi en este contexto se refiere a un vehículo eléctrico que opera sin conductor humano a bordo para prestar servicios de transporte urbano.
Los ensayos en vías públicas ya se realizan en Zagreb, ciudad natal del ecosistema de empresas fundado por Mate Rimac. Ese mismo ecosistema, conocido como Rimac Group, agrupa compañías como Rimac Bugatti, Rimac Energy y Rimac Technology; Rimac mantiene una participación relevante en el grupo. Verne nació como proyecto interno denominado Project 3 Mobility (P3) y se constituyó oficialmente con un impulso financiero en julio de 2026, cuando recibió 100 millones de euros para acelerar diseño, prototipos y pruebas.
Distribución de funciones en la alianza
La colaboración está diseñada para que cada socio aporte lo que mejor sabe hacer: Pony.ai suministra la tecnología de percepción y control, es decir, el cerebro que permite la conducción autónoma; Verne concentra los esfuerzos en el vehículo eléctrico urbano, la gestión de flota y los procesos operativos como limpieza y mantenimiento; y Uber facilita acceso inmediato a usuarios y experiencia en operación de plataformas de movilidad.
Además, Uber comunicó su intención de realizar una inversión de monto no revelado en Verne, consolidando así el vínculo estratégico.
El modelo operativo que proponen busca la transición rápida de pruebas a servicio comercial. Según los responsables, este enfoque combina tecnología, plataforma y operaciones para superar barreras regulatorias y ofrecer una experiencia uniforme a los usuarios. Sistema de conducción autónoma aquí marca la capacidad del software y los sensores para tomar decisiones de conducción sin intervención humana, respaldado por validación en carretera y protocolos de seguridad.
Tecnología y diseño del vehículo
Sistemas y capacidades
En la parte técnica, Pony.ai aporta su versión Gen-7 del sistema autónomo, cuya implementación en mercados chinos como Guangzhou y Shenzhen ha servido como referencia de despliegue comercial. Aquí la clave es la integración entre sensores, mapas y algoritmos de control para garantizar seguridad y eficiencia. Verne optó por no desarrollar su propio stack de conducción, decisión que le permite enfocarse en la experiencia del vehículo y la operación de flota mientras apalanca la tecnología probada de un proveedor especializado.
Vehículo y fabricación
Para el lanzamiento inicial se empleará el Arcfox Alpha T5, fruto de una colaboración entre Pony.ai y BAIC. No obstante, Verne mantiene planes para fabricar sus propias unidades eléctricas, pensadas como robotaxis urbanos de dos asientos y diseño específico para transporte compartido. La producción prevista se realizará en una nueva fábrica en Lučko, cerca de Zagreb, que se espera entre en operación próximamente para escalar la flota desde prototipos verificados hacia unidades comerciales.
Escala, desafíos y perspectivas
La salida comercial en Zagreb es deliberadamente contenida: Verne opera inicialmente con vehículos suministrados por Pony.ai mientras prepara su flota propia y la infraestructura de soporte. La compañía plantea una ambición mayor —llegar a una flota de miles de robotaxis en los próximos años— y expandirse por Europa y otros mercados internacionales. Para conseguirlo deberá navegar retos regulatorios, aceptación del público y adaptaciones operativas en cada ciudad; sin embargo, la combinación de un socio tecnológico, una plataforma global y recursos industriales aumenta las probabilidades de éxito.

