Amazon ha vuelto a demostrar que, incluso para una empresa con una amplia huella en automatización, no todos los prototipos prosperan. Blue Jay, el robot multiarticulado anunciado por la compañía, fue presentado como una solución para optimizar la manipulación de paquetes en centros de entrega de misma jornada, pero su vida operativa fue breve: el proyecto fue detenido tras menos de seis meses desde su presentación en octubre de.
Este movimiento no implica el abandono de las ideas desarrolladas, sino una reorientación.
Amazon ha comunicado que la mayoría de las innovaciones técnicas de Blue Jay se incorporarán a otros programas de robótica, y que el personal que trabajó en el proyecto ha sido reasignado para aprovechar esos avances en sistemas más maduros.
Por qué Blue Jay no siguió adelante
Blue Jay se diseñó con varias manipuladoras coordinadas y algoritmos de percepción para clasificar y mover paquetes en entornos de alta velocidad.
Sin embargo, la empresa reconoció que el anuncio inicial no dejó claro que el equipo operaba en estado prototipo. La aceleración en el ciclo de desarrollo —la compañía afirmó que el robot se produjo en aproximadamente un año gracias a mejoras en inteligencia artificial— no fue suficiente para garantizar su implementación a gran escala.
Las pruebas realizadas en una instalación de Carolina del Sur expusieron los límites prácticos que aparecen cuando los sistemas de laboratorio se enfrentan a condiciones reales: variaciones en tamaño, peso y disposición de los paquetes, coordinación con flujos logísticos existentes y la necesidad de integración con software de gestión de almacenes.
Comunicación y expectativas
Una de las lecciones explícitas detrás del cierre es la importancia de la claridad al comunicar el estado de desarrollo. Al no especificar con precisión el carácter experimental de Blue Jay en el anuncio original, la compañía generó expectativas que luego se vieron ajustadas. Amazon declaró públicamente que la tecnología subyacente continuará en otros proyectos, minimizando el impacto operativo y preservando la inversión en I+D.
Cómo se reutilizarán las innovaciones
En lugar de desechar el trabajo, Amazon ha optado por incorporar los avances de Blue Jay en lo que describe como programas de manipulación robótica. Esto incluye transferir algoritmos de visión, control de agarre y estrategias de coordinación entre brazos a unidades que ya están operativas o más cerca de la producción industrial.
Un ejemplo clave en el portafolio de Amazon que sigue activo es Vulcan. Este robot de dos brazos opera dentro de los compartimentos de almacenamiento, combinando un brazo que reorganiza artículos en espacios cerrados con otro equipado con cámara y ventosas para recoger y colocar objetos con precisión. Sus sensores miden forma, orientación y peso para ajustar la fuerza y la trayectoria en tiempo real, lo que reduce daños y mejora la eficiencia.
Integración y eficiencia
Vulcan ya funciona en centros de alta densidad y en áreas dedicadas a entregas en el mismo día, donde la navegación precisa y la coordinación con cintas y otros robots son esenciales. Gracias a su configuración, puede aumentar el rendimiento de los compartimentos sin reemplazar totalmente las tareas humanas, y su software se comunica con los sistemas de gestión para priorizar órdenes y evitar cuellos de botella.
Contexto histórico y perspectivas
Amazon inició su apuesta por la automatización al adquirir Kiva Systems en 2012, tecnología que ha servido de cimiento a sus centros de cumplimiento. Para julio de, la compañía había superado el hito de más de 1 millón de robots desplegados en sus instalaciones, lo que subraya la escala y complejidad de sus operaciones automatizadas.
El caso de Blue Jay recuerda que la innovación rápida puede convivir con retrocesos tácticos. La reubicación de talento y la transferencia de componentes tecnológicos muestran una estrategia pragmática: experimentar con prototipos ágiles para extraer piezas valiosas que se integren en sistemas más robustos.
Implicaciones para la industria
Para el sector logístico, la experiencia confirma que la adopción masiva de robots manipuladores exige iteraciones constantes y pruebas en entornos reales. Los avances en percepción y control son prometedores, pero la transición de laboratorio a planta requiere solución de problemas operativos, interoperabilidad y una comunicación transparente sobre el estado de las tecnologías presentadas al público.

