Un avance significativo en la astronomía ha llevado a los científicos a confirmar, por primera vez, la existencia de un planeta errante que navega a través de la Vía Láctea sin estar ligado a ninguna estrella. Este hallazgo no solo es relevante por su singularidad, sino que también ofrece una nueva perspectiva sobre la posible abundancia de estos mundos solitarios en nuestra galaxia.
Hasta la fecha, los astrónomos han documentado más de una docena de planetas errantes en la última década, aunque muchos de estos descubrimientos se basaron en estimaciones indirectas.
Sin embargo, la reciente investigación, publicada en la revista Science, ha permitido a los investigadores medir directamente la masa de este nuevo planeta, que es comparable a la de Saturno, lo que subraya la idea de que podría haber muchos más de estos cuerpos celestes vagando por el espacio.
El proceso de descubrimiento
El descubrimiento se realizó a través de un evento de microlente gravitacional que ocurrió en mayo de.
Observatorios en la Tierra detectaron un breve aumento en el brillo de una estrella en dirección al centro galáctico, lo que coincidió con las observaciones realizadas por la sonda espacial Gaia de la Agencia Espacial Europea. Esta coincidencia permitió a los investigadores calcular la distancia y la masa del planeta errante con mayor precisión.
La clave del microlente gravitacional
A diferencia de los planetas que orbitan estrellas, estos cuerpos solitarios son difíciles de detectar debido a su escasa luminosidad.
La técnica del microlente gravitacional permite a los astrónomos identificar estos planetas cuando su campo gravitacional distorsiona la luz de una estrella distante. Este fenómeno crea un destello que puede observarse desde la Tierra, pero hasta ahora, había sido complicado determinar la distancia a estos objetos y, por ende, su masa.
La reciente observación de este planeta errante permitió a los científicos medir la parallax de microlente, un concepto similar a la percepción de profundidad que los humanos experimentan al ver con ambos ojos.
Al observar el evento desde diferentes puntos, los investigadores pudieron calcular la distancia y, por lo tanto, la masa del objeto, que resultó ser aproximadamente el 22% de la masa de Júpiter y se encuentra a unos 9,800 años luz de distancia.
Implicaciones del hallazgo
La existencia de este planeta errante plantea nuevas preguntas sobre la formación de los sistemas planetarios. Un objeto de esta masa es más probable que se haya originado en un disco protoplanetario alrededor de una estrella antes de ser expulsado. Este proceso de expulsión puede ocurrir debido a colisiones cósmicas, interacciones cercanas con otros cuerpos celestes o la influencia gravitacional de estrellas inestables.
¿Cuántos planetas errantes hay en la galaxia?
Los estudios teóricos sugieren que los planetas errantes podrían ser mucho más comunes de lo que se pensaba, posiblemente superando en número a las estrellas en la Vía Láctea. La investigación futura, incluida la que realizará el Telescopio Espacial Nancy Grace Roman de la NASA, se espera que confirme la existencia de muchos más planetas errantes y ayude a los científicos a entender con mayor claridad la dinámica de su formación.
La exploración de estos mundos solitarios no solo ampliará nuestro conocimiento sobre la formación planetaria, sino que también podría ofrecer pistas sobre las condiciones necesarias para la vida en el universo. En el futuro, la astronomía podría descubrir que estos planetas errantes son una parte integral de la historia de la formación de los sistemas planetarios.


