¿Puede un fondo de capital riesgo nadar contra la marea en plena fiebre por la inteligencia artificial? Cherryrock Capital apuesta que sí. Fundada y dirigida por Stacy Brown‑Philpot —ex‑CEO de TaskRabbit y veterana de Google— la firma ha elegido la prudencia como estrategia: invierte principalmente en Series A y B, mantiene un portafolio reducido y opera con un ritmo de colocaciones deliberado.
Su origen no es casual. Tras su paso por el comité del SoftBank Opportunity Fund, Brown‑Philpot observó un fenómeno revelador: miles de startups con talento, muchas invisibles para los grandes cheques.
Esa percepción fue el catalizador para lanzar Cherryrock hace un año y cerrar su primer fondo con una pipeline amplia pero muy seleccionada.
Una tesis enfocada
La estrategia descansa en tres pilares claros: concentración, disciplina y búsqueda activa de fundadores que suelen pasar desapercibidos. Planean hacer entre 12 y 15 inversiones, con tickets suficientemente relevantes como para colaborar de verdad con los equipos. La idea no es esparcir capital, sino meterse al lado de los fundadores y aportar apoyo operativo tangible.
Quiénes son los “founders overlooked”
No se trata de una etiqueta paternalista. Cuando hablan de “founders overlooked” se refieren a emprendedores frenados por su ubicación geográfica, redes limitadas o baja representación demográfica. Lejos de ver eso como un problema, Cherryrock detecta ahí una ventaja: barreras de acceso que encubren oportunidades con alto potencial de retorno.
El portafolio como argumento
Entre sus apuestas tempranas están Coactive AI, que construye infraestructura multimodal para medios, y Vitable Health, que ofrece seguros basados en atención primaria para trabajadores por hora.
Ambos ejemplos prueban la tesis: productos con tracción, modelos escalables y equipos técnicos que conocen bien sus nichos.
Un enfoque práctico hacia las salidas
Brown‑Philpot habla con realismo sobre las vías de salida: las IPOs son la excepción; muchas empresas alcanzan valor mediante adquisiciones estratégicas. Ese pragmatismo permea la diligencia y la comunicación con los limited partners, que incluyen instituciones financieras de peso.
Diversidad y cumplimiento como parte del trabajo
Medir y reportar la diversidad no es un ejercicio cosmético para Cherryrock.
En mercados como California, las exigencias regulatorias empujan a documentar la composición de los fundadores, y la firma ha integrado ese requisito en su operativa diaria: datos y resultados forman parte del tablero de control, no un apéndice.
Por qué este enfoque importa para fundadores
En un entorno donde muchos fondos apuestan a volumen y cierres colosales, Cherryrock recuerda que elegir bien dónde colocar el capital y con quién asociarse puede marcar la diferencia. Buscan fundadores con experiencia técnica y conocimiento profundo de mercados concretos, y están dispuestos a liderar rondas que otros evitan por considerarlas “menos llamativas”.
La metáfora final
Roberto Conti decía que en el sector inmobiliario la ubicación lo es todo; en venture, elegir el terreno de juego y al socio correcto puede determinar gran parte del rendimiento. Cherryrock quiere ser ese socio: seleccionar menos compañías, pero acompañarlas con capital y soporte operativo justo cuando más lo necesitan.

