En un desarrollo que podría transformar el panorama energético global, el reactor EAST (Experimental Advanced Superconducting Tokamak) en Hefei, China, ha logrado un avance notable al romper una barrera física que limitaba la fusión nuclear. Este logro, anunciado el 1 de enero de 2026, representa un paso fundamental hacia la viabilidad de la fusión nuclear comercial, un objetivo que ha sido anhelado por científicos durante décadas.
El equipo de investigadores chinos, liderado por el profesor Ping Zhu, ha alcanzado lo que se denomina el “regimen a densidad libre”, lo que implica que han logrado estabilizar el plasma a densidades mucho mayores de lo que se pensaba posible.
Este avance es crucial, ya que la densidad del plasma está directamente relacionada con la potencia generada en una reacción de fusión.
El desafío de la fusión nuclear
La fusión nuclear es un proceso que requiere tres ingredientes esenciales: alta temperatura, alta densidad y un confinamiento eficaz. Sin embargo, durante años, los científicos se han enfrentado a un obstáculo conocido como el límite de Greenwald, que establece un límite práctico para la densidad del plasma.
Este límite ha impedido que los reactores generen la energía deseada sin entrar en estados de inestabilidad, lo que con frecuencia resulta en apagones o daños al reactor.
Un enfoque innovador
En lugar de intentar superar este límite mediante métodos tradicionales de confinamiento magnético, el equipo de EAST optó por un enfoque más holístico. Utilizando la teoría de la Auto-organización Plasma-Pared (PWSO), los investigadores lograron crear un equilibrio entre el plasma y las paredes del reactor, lo que permitió mantener la estabilidad del plasma incluso a densidades elevadas.
Este enfoque les permitió reducir la acumulación de impurezas y las pérdidas de energía desde los primeros momentos del experimento. Como resultado, el plasma alcanzó un estado de estabilidad prolongada, llevando a la región a ser conocida como “regimen a densidad libre”, donde las densidades pueden aumentar sin desencadenar las inestabilidades temidas.
Implicaciones para el futuro energético
La relevancia de estos avances trasciende la física y la energía.
La energía es fundamental para el funcionamiento de cualquier economía y sistema industrial. Mientras muchas naciones, especialmente en Occidente, se han enfocado en transiciones energéticas a menudo ideológicas, China ha mantenido un enfoque pragmático en su búsqueda de independencia energética. Su estrategia incluye dominar la cadena de suministro de tecnologías como la energía solar y las baterías, y ahora, con el avance en la fusión nuclear, buscan establecer un nuevo estándar energético.
Comparativa con el proyecto ITER
Es interesante observar el contraste entre el proyecto ITER, un esfuerzo internacional masivo que se desarrolla en Francia, y el reactor EAST. Mientras ITER ha enfrentado problemas de burocracia y retrasos, el enfoque directo de China ha permitido obtener resultados tangibles en un período relativamente corto. Como señala el profesor Zhu, “los resultados sugieren un camino práctico y escalable para extender los límites de densidad en los tokamaks y otros dispositivos de fusión de próxima generación”.
La posibilidad de operar en un régimen de alta densidad sin riesgos de apagones no solo promete hacer que los reactores sean más eficientes, sino que también podría conducir a la creación de plantas de fusión compactas y menos costosas. Esto se traduciría en una fuente de electricidad limpia y prácticamente ilimitada, lo que podría cambiar las reglas del juego en la lucha contra el cambio climático.
Futuro de la energía de fusión
La pregunta más apremiante es: ¿estamos cerca de ver la energía de fusión en nuestros hogares? Aunque no será inmediato, el progreso logrado en el reactor EAST sugiere que el horizonte de tiempo se está acortando. Anteriormente, se estimaba que la energía de fusión comercial no sería una realidad hasta 2050 o más allá, pero con el reciente avance, podríamos ver prototipos operativos en la década de 2030 a 2040 si China continúa a este ritmo.
Sin embargo, la cuestión de si Europa podrá mantenerse competitiva en esta carrera es incierta. A pesar de que la teoría detrás de estos avances es de origen europeo, la capacidad de China para implementar rápidamente soluciones tecnológicas plantea un reto significativo. Sin un cambio en la rapidez de implementación y en los niveles de inversión, Europa podría quedar rezagada en esta crucial carrera por el futuro de la energía.


