Los Juegos Olímpicos de Invierno 2026, que se celebrarán en Milán y Cortina d’Ampezzo, han comenzado a ser objeto de ciberataques atribuidos a grupos de hackers pro-rusos. En los últimos días, el gobierno italiano ha informado sobre intentos de ataques cibernéticos dirigidos a infraestructuras clave relacionadas con el evento, incluyendo hoteles y oficinas del Ministerio de Relaciones Exteriores.
El Ministro de Relaciones Exteriores, Antonio Tajani, anunció que se habían bloqueado múltiples ataques, afirmando que los mismos provenían de fuentes rusas en respuesta al apoyo de Italia a Ucrania.
Este contexto de tensión internacional ha generado un entorno de seguridad complejo para uno de los eventos deportivos más importantes a nivel mundial.
Ciberataques en curso y sus consecuencias
Recientemente, un grupo de hackers conocido como NoName057(16) se atribuyó la responsabilidad de los ciberataques, describiendo sus acciones como un acto de represalia. Afirman que el respaldo de Italia a Ucrania está siendo castigado con ataques DDoS (Denegación de Servicio Distribuido) que buscan interrumpir los servicios de los sitios web asociados a los Juegos Olímpicos.
Estos ciberataques no solo han afectado a las instalaciones deportivas, sino que también han tenido como objetivo oficinas diplomáticas en todo el mundo, incluyendo ciudades como Sídney, Toronto y París. A pesar de los esfuerzos defensivos, la amenaza persiste, y las autoridades italianas están en estado de alerta ante posibles nuevos intentos de sabotaje cibernético.
Medidas preventivas de Italia
Para contrarrestar esta amenaza, el gobierno italiano ha implementado una serie de medidas de seguridad.
Según Tajani, se han reforzado las defensas cibernéticas y se ha puesto en marcha una colaboración estrecha con la Agencia Nacional de Ciberseguridad de Italia. Esto incluye la vigilancia continua de las infraestructuras digitales y la preparación para responder de manera rápida y eficiente ante cualquier incidente.
La Universidad La Sapienza en Roma, una de las instituciones educativas más grandes de Europa, también fue víctima de un ataque cibernético que se cree que está relacionado con estos eventos.
La universidad decidió cerrar temporalmente su sitio web y sistemas internos como medida de precaución, mientras investiga la magnitud del ataque.
Desafíos de seguridad física y protestas
Además de los riesgos cibernéticos, el entorno físico de los Juegos Olímpicos de Invierno presenta serias preocupaciones de seguridad. Con una extensión de 22,000 kilómetros cuadrados que abarca diversas regiones de Italia, la logística para garantizar la seguridad de los asistentes y atletas es monumental. La integración de medidas de seguridad físicas es esencial para hacer frente a las amenazas potenciales.
Los analistas han identificado varios movimientos de protesta que podrían influir en el desarrollo de los Juegos. Grupos de activistas, como la Comisión de Juegos No Sostenibles, han organizado manifestaciones en ciudades como Milán, exigiendo un enfoque más sostenible en la organización del evento. Además, se espera que grupos pro-palestinos realicen protestas durante la ceremonia de apertura, creando un ambiente de tensión adicional.
Preparativos de seguridad ante posibles interrupciones
El gobierno italiano ha desplegado un contingente de aproximadamente 6,000 oficiales de seguridad para garantizar la protección durante los Juegos Olímpicos. Esto incluye unidades especializadas en antiterrorismo y control de multitudes, que estarán listas para actuar en caso de que surjan incidentes. La coordinación entre diferentes fuerzas de seguridad es crucial para garantizar una respuesta rápida.
Los asistentes a los Juegos deben estar informados sobre las medidas de seguridad, que incluyen la descarga de aplicaciones oficiales para obtener actualizaciones sobre transporte y situaciones de emergencia. Se recomienda evitar el uso de redes Wi-Fi públicas y mantener habilitada la autenticación de múltiples factores en cuentas digitales para proteger su información personal.


