Apple ha desplegado en el Reino Unido una función que exige verificación de edad a usuarios de iPhone y iPad mediante la actualización a iOS 26.4 y iPadOS 26.4. La comprobación puede requerir subir una tarjeta de crédito (no una tarjeta de débito) o escanear un documento oficial, como un permiso de conducir o un documento nacional de identidad, para confirmar que la cuenta pertenece a una persona de 18 años o más.
Según Apple, el proceso aparece en el menú de Configuración cuando es necesario; la empresa también indica que a veces puede validar la edad automáticamente basándose en señales vinculadas a la cuenta.
Este movimiento se produce en un contexto regulatorio y judicial complejo: el regulador Ofcom ha acogido la medida como un avance para la protección infantil, mientras que la decisión llega tras veredictos que pusieron en el centro a empresas tecnológicas.
Apple ha trabajado con el regulador y algunos usuarios vieron la función previamente en versiones beta, un despliegue que inicialmente fue accidental. La compañía aclara que la verificación es «requerida por ley en algunos países y regiones» para acciones concretas en la cuenta.
Por qué emerge esta exigencia ahora
La aparición de controles de edad a nivel de dispositivo no ocurre en el vacío: múltiples juicios y multas han intensificado la presión sobre las plataformas.
En un caso en Los Ángeles, un tribunal ordenó a Meta y Google pagar alrededor de $6m a una demandante que alegó daño por el uso de Facebook, WhatsApp y YouTube; en otro veredicto en Nuevo México, Meta fue condenada a abonar aproximadamente $375m por prácticas relacionadas con la protección infantil. Los abogados de la demandante describieron ciertas aplicaciones como «máquinas de adicción», argumentando que las empresas no hicieron lo suficiente para evitar que menores accedieran o sufrieran daños.
Estas decisiones, además de la legislación que busca limitar el acceso de menores a contenidos de riesgo, ayudan a explicar por qué actores como Apple están introduciendo medidas preventivas.
Cómo funciona la verificación en la práctica
Métodos aceptados
Apple permite varias vías para confirmar la mayoría de edad: subir una tarjeta de crédito registrada en la cuenta (especificando que no es válida la tarjeta de débito), o escanear un documento oficial como el permiso de conducir o la identificación nacional. Además, Apple puede emplear señales de la cuenta —por ejemplo, el tiempo de uso del servicio o métodos de pago previamente añadidos— para validar automáticamente que el titular es mayor de edad. Estas opciones buscan balancear seguridad y usabilidad, pero el detalle exacto de qué funciones se limitan sin verificación queda, por ahora, algo impreciso y sujeto a las reglas internas de la compañía.
Posibles restricciones y alternativas
Si una persona menor de 18 años no puede confirmar una identidad adulta, Apple advierte que algunas funciones podrían quedar restringidas o que se le invite a incorporarse a un grupo de Family Sharing gestionado por un progenitor. El alcance de las limitaciones variará según el caso; la compañía no ha detallado una lista cerrada de servicios bloqueados. Además, existen preocupaciones: defensores de la privacidad temen que más verificaciones impliquen recolección masiva de datos y riesgos de vigilancia, mientras que otros opinan que la responsabilidad principal debe recaer en las familias. El equilibrio entre seguridad infantil y privacidad es el centro del debate.
Impacto para usuarios, reguladores y el futuro
Ofcom celebró la medida como un «avance real» para niños y familias, subrayando que sus normas pretenden fomentar soluciones innovadoras de aseguramiento de edad. Para los usuarios, la consecuencia inmediata es que quienes residan en el reino unido podrían tener que validar su mayoría de edad para acceder a contenidos o acciones específicas en su cuenta Apple. En términos más amplios, el movimiento de Apple podría anticipar normativas similares a las ya implementadas en otras jurisdicciones y responder a la creciente exigencia de controles frente a contenidos sensibles y a amenazas emergentes como los bots de IA. Mientras las empresas tecnológicas apelan veredictos y los reguladores evalúan la eficacia de estas herramientas, es probable que la verificación de edad a nivel de dispositivo se convierta en un elemento cada vez más común en la arquitectura de seguridad digital.

